Choferes truchos Uber Cabify se convirtieron en un problema de seguridad recurrente en las calles de Montevideo. Ante el crecimiento de los conductores irregulares que operan en las aplicaciones, los ediles de la Junta Departamental presentaron una iniciativa urgente para implementar registros obligatorios y códigos QR que permitan identificar de forma inmediata a quienes prestan este servicio de transporte de manera ilegal.
Gerardo Sastre, presidente de la Asociación de Conductores Uruguayos de Aplicaciones (ACUA), puso blanco sobre negro: el fenómeno creció al ritmo de la falta de control. En una ciudad donde hay unos 2.000 choferes habilitados legalmente, que casi un tercio de esa cifra trabaje en la informalidad no es un dato menor; es un riesgo que el usuario asume cada vez que cierra la puerta del coche.
Choferes truchos Uber Cabify: la batalla por la seguridad
El problema tiene nombre y apellido técnico, pero se explica fácil. Algunos usuarios abusan de la confianza de las plataformas creando perfiles con datos ajenos, muchas veces usando licencias de taxis o remises. “Te conectas con la matrícula de un taxi, pero en realidad vas con otro auto a levantar gente”, explica Rafael Seijas, uno de los ediles que impulsa la reforma.
Es el escenario ideal para el caos: un conductor sin libreta profesional, un vehículo que no pasó inspección y una plataforma que, por momentos, parece no llegar a controlar quién está realmente detrás del volante.
La Intendencia de Montevideo (IM) sabe que la situación llegó a un punto de no retorno. Germán Benítez, director de Movilidad, reconoce que el problema es “cada vez más relevante”. La solución que se cocina en la Junta Departamental apunta a un registro único y obligatorio, donde cada persona que pretenda llevar pasajeros deba estar anotada con nombre, apellido y antecedentes.
El crecimiento de los choferes truchos Uber Cabify en Montevideo
La propuesta, presentada por los ediles Gonzalo Zuvela y Rafael Seijas —en un inusual gesto de acuerdo entre el Frente Amplio y el Partido Nacional—, no se queda solo en el papel. El plato fuerte es la implementación de un código QR en cada vehículo autorizado.
La idea es simple: que cualquier inspector o incluso el mismo usuario pueda escanear la calcomanía en el vidrio del auto y verificar, en tiempo real, si los datos que figuran en la pantalla de su celular coinciden con la base de datos de la Intendencia. Si el auto no tiene QR, o si al escanearlo los datos saltan como “inválidos”, el pasajero sabrá instantáneamente que está ante un irregular.
“Es una demostración de que oficialismo y oposición pueden trabajar juntos cuando hay ganas”, comentó Zuvela sobre un proyecto que, además, busca igualar derechos con los taxistas tradicionales, obligando a los conductores de apps a pasar por una inspección anual de vehículo.
Un cambio de cultura en el viaje
Para Benítez, la propuesta es un punto de partida sólido, aunque admite que todavía queda margen para “algunos ajustes” antes de que se vote en la Comisión de Movilidad. La Intendencia mira con buenos ojos la idea de replicar modelos que ya funcionan en otros departamentos, como Maldonado, donde el QR ya es parte del paisaje urbano.
Mientras tanto, en las paradas de Montevideo, la recomendación de los expertos sigue siendo la misma: si el auto que llega no es el que marca la aplicación, o si el chofer no coincide con la foto, la mejor decisión es no subirse. La tecnología está para dar seguridad, pero hoy, la viveza criolla parece haberle ganado un par de pasos al sistema.
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