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«Cumplía una orden»: las perturbadoras declaraciones de la nieta tras el ataque en el barrio Cerrito

Efectivos policiales trabajan en la zona del Cerrito donde una adolescente de 13 años mató a su abuela.

La adolescente de 13 años mató a su abuela en un departamento situado en el complejo habitacional de las avenidas Aparicio Saravia y San Martín, en el barrio Cerrito. La víctima, una mujer de 81 años, sufrió más de diez heridas provocadas por un objeto punzocortante en distintas partes del cuerpo, perdiendo la vida de forma instantánea en el lugar de los hechos.

El sangriento episodio se conoció cuando un habitante de la zona escuchó gritos desgarradores procedentes de la finca y se comunicó de inmediato con el servicio de emergencias 911. Al arribar las unidades operativas de la Policía de Montevideo, los agentes ingresaron a la propiedad y constataron la presencia del cadáver. En la misma escena permanecía la menor, quien admitió la autoría del homicidio ante los funcionarios actuantes.

Antecedentes médicos y el testimonio sobre el entorno digital

Las primeras actuaciones coordinadas por la Fiscalía de Adolescentes revelaron que la menor registra un historial con trastornos de salud mental. Durante las indagatorias preliminares conducidas por técnicos y profesionales del área médica, la implicada fundamentó su accionar asegurando que ejecutó el ataque para acatar una instrucción directa emanada desde una plataforma interactiva de internet.

La reconstrucción judicial del contexto del hecho indica que la adolescente participaba en un foro de juegos en línea integrado por personas de distintas partes del mundo. Este espacio digital funciona mediante la superación de pruebas, desafíos extremos y desembolsos de dinero para avanzar hacia diferentes niveles dentro del servidor.

La investigación sobre la adolescente de 13 años mató a su abuela

La joven manifestó no recordar la identidad ni la cuenta del usuario que le impartió la directiva de atentar contra la anciana. Ante esta declaración, la Policía Científica procedió al secuestro de teléfonos celulares, computadoras y consolas halladas en el domicilio para someterlos a peritajes informáticos.

Los especialistas en delitos cibernéticos buscan extraer los historiales de conversación, las direcciones IP de conexión y los registros de las aplicaciones instaladas para confirmar si existió una inducción directa o si la manifestación responde al cuadro psiquiátrico de la involucrada.

Consecuencias judiciales y medidas de contención

El caso genera profunda preocupación en las autoridades sanitarias y de la justicia penal juvenil por los riesgos asociados a la exposición de menores en redes no controladas. La fiscalía dispuso el abordaje especializado de la adolescente y su internación bajo medidas cautelares de contención en un centro asistencial adecuado mientras se completan las pericias forenses.

El análisis de la evidencia digital resulta clave para determinar si hay responsabilidades penales de terceros por incitación al homicidio a través de plataformas virtuales.

Contención psicológica e intervención de la Justicia de Adolescentes

El abordaje de la menor quedó bajo la supervisión directa de la Fiscalía de Adolescentes de Turno, que dispuso de inmediato la intervención de un equipo técnico multidisciplinario. Psicólogos y trabajadores sociales evaluaron el estado emocional de la joven durante sus primeras horas en la dependencia policial, confirmando la existencia de cuadros de descompensación asociados a sus patologías preexistentes.

Por orden judicial, la adolescente fue derivada a un centro asistencial con custodia permanente para recibir atención psiquiátrica urgente. Fuentes del caso indicaron que las primeras diligencias apuntan a establecer si la imputada comprendía la criminalidad de sus actos al momento del ataque o si actuó en medio de una crisis psicótica inducida o potenciada por las interacciones digitales.

El peligro oculto tras las comunidades no reguladas en internet

Este trágico suceso reabre el debate nacional sobre la vulnerabilidad de los menores en entornos virtuales y el accionar de redes de acoso que operan bajo la fachada de juegos masivos. En este tipo de plataformas, usuarios anónimos suelen captar a adolescentes vulnerables para someterlos a retos de violencia progresiva, chantajes económicos o manipulación psicológica extrema.

Expertos en ciberseguridad advirtieron que estas salas de chat avanzan sin ningún tipo de filtro parental, permitiendo que personas adultas de cualquier lugar del globo influyan sobre la conducta de jóvenes. La Policía de Montevideo trabaja en el rastreo de transferencias y pagos en línea que la menor pudiera haber realizado en la plataforma para destrabar niveles, lo que aportaría huellas digitales clave para ubicar la cuenta de origen del presunto instigador.

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