El fallo en la comunicación entre control y trenes durante el incidente en Atocha
El pasado 30 de marzo, una indicación del centro de control en la estación de Atocha para que un tren de Iryo continuara su marcha provocó la desactivación de alertas que habrían impedido que el tren de alta velocidad (AVE) siguiera avanzando a máxima velocidad, según explicó el ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, en rueda de prensa. Este hecho evidencia una problemática en los protocolos de comunicación y automatismos en el sistema ferroviario español.
Caída del sistema LZB y su impacto en la operación ferroviaria
El incidente se produjo tras la caída del sistema de control LZB, que ha ocurrido en 170 ocasiones durante este año. Cuando esto sucede, los trenes se detienen automáticamente mediante un sistema de seguridad que activa los frenos. En ese momento, tanto el AVE como el tren de Iryo se detuvieron dentro del mismo tramo controlado por el sistema ASFA, que activa las señales de orientación cuando el sistema LZB deja de funcionar. Estos protocolos buscan asegurar la seguridad de las operaciones, aunque pueden generar complicaciones en situaciones de contingencia.
Discrepancias en las órdenes del centro de control y su efecto en la circulación
El maquinista del AVE tenía conocimiento de que otro tren, en este caso Iryo, ocupaba el mismo tramo. Sin embargo, cuando el centro de control ordenó al tren de Iryo que continuara su marcha, la señal cambió de rojo a verde, autorizando así al AVE a proceder. Este cambio de señal se realizó sin que se alertara al maquinista del AVE, que ya tenía vía libre, pese a la presencia del tren detenido delante de él.
Comunicación insuficiente y riesgos potenciales
El maquinista del tren Iryo informó posteriormente al centro de control que no había podido avanzar, pero no se recibió ninguna instrucción adicional para que el AVE redujera su velocidad o frenara, ya que seguía parado en la vía. La falta de comunicación efectiva entre los controladores y los trenes y la incorrecta gestión de las señales derivaron en una situación de riesgo que, afortunadamente, no se tradujo en un accidente mayor.





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