Keiko Fujimori cumple sus primeros cien días de gobierno con respaldo del 40%
Keiko Fujimori alcanzó este jueves los primeros cien días en el cargo de presidenta de Perú, periodo en el cual mantiene un nivel de aprobación del 40%, según la encuestadora Ipsos. Para Paulo Vilca, investigador del Instituto de Estudios Peruanos, el balance de este primer tramo es «deuda» más que de fracaso, resaltando que el gobierno no ha cumplido sus expectativas en diversas áreas.
Balance parcial y desafíos pendientes
Desde su toma de posesión el 28 de julio, bajo el lema «Vuelve el orden», Fujimori ha enfrentado una realidad en la que no logró reducir de manera sostenida los homicidios, a pesar de un contexto político inicialmente más favorable que sus predecesores, con menor oposición en el Congreso y respaldo del sector económico y empresarial. Vilca destaca que, a diferencia de los gobiernos anteriores, Fujimori cuenta con bancadas en el Parlamento que pueden bloquear procesos políticos, incluyendo una posible vacancia presidencial, lo que genera un escenario de mayor estabilidad relativa.
Inicio del mandato y estructura del gabinete
Al jurar ante el Congreso durante una sesión solemne, en conmemoración del 205º aniversario de la independencia peruana, Fujimori conformó un gabinete compuesto por 19 carteras, incluyendo las de Relaciones Exteriores, encabezada por Carlos Espá, y la de Interior, dirigida por el general en retiro César Astudillo. En su primer mensaje a la nación, de 46 minutos, anunció incrementos en el salario mínimo y un plan de contingencia por el fenómeno de El Niño.
Poco después de asumir, Espá expresó su intención de restablecer los vínculos diplomáticos con México y Colombia, rotos desde principios de 2023, y de reconstruir relaciones con Venezuela. Vilca relaciona esta estrategia con una orientación más cercana a Washington, señalando que Espá tiene una trayectoria de trabajo en la embajada de Estados Unidos y vínculos con ese país, lo que podría responder también a una búsqueda de respaldo político para su gestión interna.
Relaciones internacionales y política de seguridad
El 10 de septiembre, la presidenta recibió en el Palacio de Gobierno al secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, cerrando su gira sudamericana, y confirmó la adhesión del Perú a la coalición contra el crimen organizado transnacional promovida por Donald Trump, que agrupaba a quince países de la región. Vilca interpreta esta alineación como parte de un patrón en el que los países latinoamericanos entregan parte de su política exterior a Estados Unidos, lo cual también tiene implicaciones internas, incluyendo aspectos económicos y territoriales.
Medidas de seguridad y presencia internacional
El 7 de octubre, durante la presentación de las Fuerzas Combinadas para la lucha contra el crimen organizado, integradas por 1.350 efectivos del Ejército, Marina, Fuerza Aérea y Policía Nacional, Fujimori anunció la creación de un centro de control y operaciones en el Cuartel General del Ejército, afirmando que su administración enfrentará el crimen con toda la fuerza legítima del Estado. Sin embargo, Vilca cuestiona la solidez de la estrategia de seguridad del gobierno, señalando que la falta de un plan definido queda evidenciada en episodios como la reticencia del ministro César Astudillo a impulsar reformas policiales, lo que refleja una carencia de ideas concretas en esa materia.
En una visita oficial a El Salvador, realizada a finales de octubre, Fujimori se reunió con Nayib Bukele y recorrió la megacárcel del Centro de Confinamiento del Terrorismo, calificando el recinto como «impresionante» y «emblemático». Ambos mandatarios firmaron acuerdos de cooperación en áreas como salud, seguridad, justicia y turismo. Vilca interpreta este viaje como parte de una tendencia en la que el gobierno peruano busca justificar sus políticas adoptando modelos extranjeros, en un contexto donde la inseguridad y el fenómeno de El Niño son los principales desafíos a superar en los próximos meses.
El investigador advierte que la política regional peruana carece aún de un plan propio en materia de seguridad, frente a lo cual el gobierno busca en el modelo salvadoreño una plataforma para crear narrativa y sostener acciones. Vilca resalta que, hasta ahora, estas iniciativas parecen centrarse en la imagen y la performance, sin que se hayan implementado medidas de fondo para enfrentar el crimen y las extorsiones en el país.
En términos políticos, tras los cien días, el gobierno ha logrado aumentar su apoyo en el Congreso de 30 a 35 votos en la elección de la Mesa Directiva. Vilca señala que las condiciones actuales dificultan una vacancia presidencial, aunque no descarta totalmente esa posibilidad, ya que las reglas parlamentarias se han modificado tras el fin del Congreso unicameral, haciendo los procedimientos más largos y exigentes. La imprevisibilidad de la política peruana continúa siendo una característica definitoria, con desafíos inmediatos vinculados a la gestión del fenómeno de El Niño, la inseguridad ciudadana y posibles casos de corrupción o deterioro económico en los próximos meses.





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