En la mañana de este domingo, rumbo a la misa multitudinaria en la ciudad de Florida, el papa León XIV realizó una emotiva parada de aproximadamente 15 minutos en la localidad de Juanicó, departamento de Canelones. El pontífice se detuvo a las 8:30 horas en la parroquia Santa Teresita del Niño Jesús, un emblemático templo ubicado a la vera de la Ruta 5 desde hace 95 años.
Durante su breve estadía, el Santo Padre saludó a vecinos y autoridades locales, entre los que se encontraba el intendente canario Francisco Legnani. En la ocasión, las autoridades le entregaron una canasta con obsequios representativos de la producción y cultura de la zona, que incluía vinos de bodegas locales, dulce de leche y libros sobre el departamento de Canelones.
Emoción familiar y mensaje a la comunidad
Tras ingresar al templo para rezar en privado, León XIV descubrió una placa conmemorativa para inmortalizar su paso por la parroquia y posteriormente dirigió unas palabras a los cientos de fieles que se agolparon en el lugar. Durante su alocución, el pontífice compartió un rasgo personal de su historia familiar al recordar la devoción que su padre profesaba por Santa Teresita.
«Es un momento de emoción, de agradecimiento, un momento para reconocer la gracia de Dios. Que Dios nos acompañe en todo momento, en los felices y cuando estamos sufriendo», expresó el líder católico ante la multitud.
Bendición a los fieles de Canelones
Antes de retomar su viaje hacia Florida, el papa impartió su bendición a los presentes, a sus familias y a los objetos religiosos que los vecinos llevaron consigo, como rosarios y estampas.
Para cerrar su breve contacto con la comunidad canaria, León XIV dejó un mensaje directo de aliento: «Vamos a pedir al Señor que nos ayude a todos a crecer en la fe, a vivir nuestra fe con alegría, a no tener miedo de decir: ‘yo soy cristiano, yo soy católico, yo creo en Jesucristo'».





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