El domingo 18 de octubre continuaron las manifestaciones frente al Museo Nacional de Colombia, en Bogotá, donde ciudadanos protestaron por el retiro de decenas de piezas vinculadas con la memoria política, los movimientos feministas y la población Lgbt+, lo que llevó a la intervención de la fuerza pública.
Intervención de la fuerza pública en Bogotá
La jornada comenzó a las 10:00 a.m. y se convirtió en el segundo día consecutivo de plantones ante el recinto cultural. Allí, los asistentes llegaron con pancartas, banderas y actividades artísticas para cuestionar la decisión del Gobierno de desmontar objetos y obras de las salas abiertas al público.
Videos divulgados por participantes y medios locales mostraron el despliegue de la Unidad Nacional Antidisturbios (Unadi), antes conocida como Undmo y Esmad, y de unidades de la Policía Metropolitana de Bogotá. En las grabaciones se observa una tanqueta que lanza chorros de agua sobre la carrera Séptima, mientras agentes intentan despejar el corredor vial. La situación se concentró cerca de la calle 34, frente a la sede del museo.
Controversia por el retiro de piezas del museo
La movilización surgió tras el desmonte de al menos 30 piezas del Museo Nacional. Entre los objetos retirados figuran referencias a los movimientos por los derechos de las mujeres y de las personas Lgbt+, campañas políticas de la Unión Patriótica (UP), el proceso de paz de 2016 y la Asamblea Constituyente de 1991. Las piezas fueron retiradas de las salas “Hacer sociedad”, “Memoria y Nación” y “Fuerza, fe y sustancia”. Entre ellas se encuentran afiches de las candidaturas presidenciales de Carlos Pizarro Leongómez y Bernardo Jaramillo Ossa, ambos asesinados en 1990; un brazalete de la Alianza Democrática M-19; el tarjetón de la Séptima Papeleta y la pluma fabricada con un casquillo de bala utilizada en la firma del Acuerdo de Paz con las Farc.
El retiro fue realizado el jueves 15 de octubre de 2026, después de que el presidente Abelardo de la Espriella anunciara desde el Ministerio de Cultura una “contrarrevolución cultural”. El mandatario ordenó sacar de los espacios públicos las representaciones que, a su juicio, constituyen una exaltación del terrorismo, y mencionó a Pizarro, excomandante del M-19 que dejó las armas y fue asesinado durante la campaña presidencial.
Reacciones divididas entre el Gobierno y el sector cultural
La ministra de Cultura, Paola Holguín, defendió la decisión y aseguró que el Museo Nacional no puede funcionar como “instrumento de adoctrinamiento político” ni difundir “versiones sesgadas” de la historia. También afirmó que la institución debe respetar los derechos de las víctimas a la verdad, la justicia, la reparación y la no repetición.
En contraste, museos de arte moderno del país y organizaciones del sector cultural cuestionaron el retiro. En una declaración conjunta, señalaron que los guiones museográficos pueden revisarse mediante investigación, argumentos curatoriales y diálogo público, pero rechazaron que un Gobierno defina las piezas que pueden exhibirse de acuerdo con afinidades ideológicas.
Preocupación por la presencia de menores en las protestas
Durante la protesta, Carolina Restrepo Cañavera, directora del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF), cuestionó la presencia de menores en las manifestaciones. La funcionaria afirmó que algunos adultos los habrían usado como protección frente a las autoridades y sostuvo que “los niños no son escudos, no son instrumentos de protesta”.
“Unos muy machitos que, para hacerse los valientes, terminaron escudándose en los niños (…) Los niños no son escudos, no son instrumentos de protesta, no son herramientas para desafiar a las autoridades ni para despertar simpatías”, escribió la funcionaria.
La controversia mantiene abierto el debate sobre la autonomía de las instituciones culturales, los criterios de retiro de obras y la representación de la memoria histórica en los espacios públicos de Colombia.






Dejá tu comentario
Comentá con tu nombre y Gmail. Tu correo es privado y nunca se publica.