Policiales

Chofer de Coetc desvió el recorrido tras intimidación de hinchas: «Dijeron que iban a secuestrar el ómnibus»

Ómnibus de Coetc en el que un chofer de Coetc desvió el recorrido por hinchas

La cotidianeidad de los trabajadores del transporte colectivo urbano en Montevideo ha cruzado definitivamente la frontera de la contención operativa para instalarse en el terreno del miedo sistemático. En la tarde de este domingo 16 de agosto de 2026, las deficiencias de los operativos de seguridad vinculados a los eventos deportivos quedaron una vez más al desnudo cuando un chofer de Coetc desvió el recorrido de la línea 2 tras verse acorralado por un grupo de aproximadamente 30 hinchas pertenecientes a la parcialidad de Peñarol.

El violento suceso ocurrió en momentos en que la masa aurinegra se desplazaba hacia el estadio Campeón del Siglo para presenciar el encuentro frente a Central Español por el Torneo Clausura. Lo que debió ser un traslado convencional de pasajeros se transformó de manera intempestiva en un escenario de coacción velada, donde las leyes de tránsito y los itinerarios oficiales de las empresas concesionarias quedaron subordinados a la voluntad de la barra futbolera de turno.

El momento exacto en que el chofer de Coetc desvió el recorrido

De acuerdo con las actuaciones policiales y las declaraciones brindadas por el propio conductor de 54 años ante la Seccional 9.ª pasadas las 21:50 horas, el conflicto se desencadenó cuando la unidad realizaba su trayecto habitual desde la terminal de Colón con destino a Portones.

Al arribar a la parada de la Plaza Colón, el nutrido contingente de parciales irrumpió en el ómnibus. De manera inmediata, varios de los individuos que abordaron el vehículo manifestaron abiertamente su intención de tomar el control absoluto del habitáculo. Con frases intimidatorias, le exigieron al trabajador que omitiera el ascenso y descenso de pasajeros en las paradas subsiguientes bajo la advertencia expresa de que «iban a secuestrar el ómnibus». Ante la agresividad del planteo inicial, el chofer atinó a responder que la situación «no va a ser así», intentando mantener una delgada línea de autoridad dentro de su propia herramienta de trabajo.

Sin embargo, la tensión se intensificó al llegar a Dámaso Antonio Larrañaga. Allí, dos hinchas le exigieron no ingresar por avenida Centenario, alegando que en el Gran Parque Central había una actividad por el Día del Niño y podían suscitarse incidentes con la parcialidad rival.

Para proteger a los pasajeros y garantizar la tranquilidad a bordo, el trabajador cedió a la exigencia. Desvió el ómnibus por la Avenida Batlle y Ordóñez (ex Propios) hasta 8 de Octubre, donde los involucrados descendieron finalmente sin causar más inconvenientes.

La insólita respuesta policial: «A prima facie no hay delito»

El aspecto más escandaloso y exasperante del episodio no radica únicamente en el accionar desmedido de los parciales, sino en la tibia y cuestionable reacción de las autoridades del Ministerio del Interior. A pesar de que la actividad en el Parque Central mencionada por los barristas ni siquiera se estaba realizando —puesto que había sido suspendida previamente por inclemencias climáticas—, la alteración del servicio público se consumó plenamente bajo coerción.

Aun así, tras la exposición formulada por el trabajador en la dependencia policial, el subdirector de la Policía Nacional declaró públicamente que «a prima facie no hay delito». La argumentación oficial para restarle entidad penal al asunto se basó en que el transportista no formuló una denuncia formal contra los involucrados. Esta versión oficial ignora de forma preocupante que la decisión del conductor fue la única alternativa de protección ante la sugerencia explícita de un secuestro del coche por parte de tres docenas de barristas.

Pretender que un trabajador solitario, al frente de una unidad repleta, no actúa bajo amedrentamiento resulta una simplificación insostenible. El hecho de que no haya estampado una denuncia penal no anula la existencia de una extorsión ambiental; por el contrario, evidencia el pánico a sufrir represalias posteriores en su rutina laboral cotidiana.

Colapso nervioso y paro sindical en la línea 2

La versión desdramatizada del Ministerio del Interior contrasta de manera dramática con el cuadro clínico y gremial que dejó el suceso. La Asociación Sindical de Cooperativistas y Obreros del Transporte (Ascot-Coetc) denunció enfáticamente que el compañero fue víctima directa de «amenazas verbales, hostigamiento psicológico y extorsión».

Tras lograr completar el trayecto modificado y poner a resguardo la unidad en 8 de Octubre, el trabajador sufrió un severo cuadro de shock nervioso que requirió atención médica de urgencia. Fuentes sindicales confirmaron que debió ser derivado a su domicilio bajo prescripción médica para iniciar un proceso de recuperación emocional. Como medida de protesta inmediata y en resguardo de la seguridad física de las dotaciones, el gremio dispuso la paralización total de los servicios de la línea 2 de Coetc desde las 18:30 horas del domingo.

La gravedad de este acontecimiento cobra una dimensión aún más oscura al constatar que se produce exactamente siete días después de otro hito de violencia extrema en el transporte montevideano: el secuestro a punta de revólver de una unidad de la empresa UCOT por parte de hinchas del Club Atlético Cerro. La impunidad con la que actúan estos grupos refleja un patrón repetido donde los trabajadores quedan totalmente desprotegidos ante las barras bravas, mientras la Unión Nacional de Obreros y Empleados del Transporte (UNOTT) acude a reuniones de emergencia con el Ministerio del Interior para exigir garantías mínimas que permitan volver a trabajar en paz.

Comentarios

La opinión de nuestros lectores

0
Todavía no hay comentarios. Sé el primero en opinar.

Dejá tu comentario

Comentá con tu nombre y Gmail. Tu correo es privado y nunca se publica.

Solo se publica tu nombre. El Gmail queda privado para administración y control de abuso.