La violencia delictiva y las severas fallas en la prevención de la seguridad pública volvieron a golpear de manera directa al departamento de Canelones. En las primeras horas de este lunes 17 de agosto, el único cajero automático en 18 de Mayo perteneciente al Banco de la República Oriental del Uruguay (BROU) fue objeto de un brutal intento de robo que derivó en destrozos absolutos en la infraestructura de la terminal.
El hecho no solo representa un nuevo episodio de violencia contra dispensadores bancarios en el área metropolitana, sino que genera una afectación directa e inmediata sobre la población de uno de los municipios de más reciente creación en el departamento canario, cuyos pobladores dependen críticamente de este punto para retirar sus haberes y realizar transacciones cotidianas.
Intento de saqueo contra el cajero automático en 18 de Mayo
Según los datos preliminares a los que tuvo acceso Uruguay al Día y fuentes vinculadas al procedimiento policial, él o los delincuentes actuaron con notable violencia física. Para vulnerar la estructura de seguridad del dispensador bancario, los atacantes emplearon una piedra de gran peso, utilizándola a modo de ariete contra la pantalla, el frontal de mandos y los componentes de acceso técnico.
A pesar del impacto destructivo producido sobre la fachada exterior del equipamiento, las informaciones primarias confirman que los delincuentes no habrían conseguido hacerse del dinero albergado en las arcas blindadas internas. Los mecanismos de protección del cofre de seguridad resistieron la embestida mecánica, obligando a los perpetradores a darse a la fuga sin concretar el botín. Sin embargo, el nivel de daño provocado dejó a la máquina completamente inhabilitada para el uso público.
Tres horas de inactividad antes de la intervención policial
Uno de los aspectos más críticos y controversiales que envuelven la investigación radica en la cronología de los acontecimientos y la evidente falla en las alertas de vigilancia. Los registros técnicos de monitoreo señalan que la máquina dejó de funcionar de manera abrupta aproximadamente a las 4:00 de la madrugada, cuando el sistema perdió señal tras los primeros golpes.
A pesar de la interrupción automática de la red de control, la Jefatura de Policía de Canelones recién tomó conocimiento efectivo de lo ocurrido sobre las 7:00 de la mañana, tras recibir avisos de vecinos que transitaban por el lugar y observaron la estructura vandalizada. Esta brecha de tres horas entre el ataque y la llegada de las patrullas policiales desató una fuerte ola de indignación y deja expuestas las graves falencias en los protocolos de respuesta remota y patrullaje nocturno en la zona.
Un municipio entero sin acceso a efectivo
La inhabilitación del servicio genera un perjuicio directo a los miles de residentes de la localidad. Vecinos de la zona expresaron su profundo malestar tras la destrucción del cajero automático en 18 de Mayo, señalando que el perjuicio es colectivo y afecta de forma desproporcionada a trabajadores, adultos mayores y comerciantes locales.
Al tratarse del único dispensador del Banco República disponible en todo el radio municipal, los habitantes de la zona deberán trasladarse varios kilómetros hacia las ciudades de Las Piedras o Progreso para poder realizar extracciones de efectivo, lo que implica un trastorno operativo y económico para la comunidad.
Peritajes y análisis de cámaras de seguridad
En la escena del hecho trabajó personal de la Seccional correspondiente de Canelones junto a peritos de Policía Científica, quienes procedieron al levantamiento de evidencias, rastros dactilares y el análisis del objeto contundente utilizado para la rotura.
Por su parte, la Fiscalía de Turno ordenó el relevamiento inmediato de las cámaras de videovigilancia públicas y del propio recinto bancario. Se busca identificar a los responsables, determinar si actuaron con apoyo de vehículos para la fuga y establecer con exactitud los movimientos previos al ataque.




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