Policiales

Persecución y miguelitos tras explosión en cajero de Parque Miramar: tres chilenos y un uruguayo capturados

Daños estructurales en la sucursal bancaria tras la explosión en el cajero de Parque Miramar.

Un peligroso episodio delictivo sacudió a la zona comercial de Paso Carrasco cuando una banda criminal intentó sustraer efectivo mediante el uso de elementos explosivos. El objetivo de la organización fue un cajero de Parque Miramar perteneciente a la sucursal del Banco Itaú, ubicado en un concurrido complejo sobre la Avenida de las Américas.

La alerta fue emitida por el Centro de Comando Unificado (CCU) tras registrarse una fuerte detonación que provocó cuantiosos destrozos materiales en la infraestructura del local. De forma inmediata, móviles del Programa de Alta Dedicación Operativa (PADO) acudieron al lugar y sorprendieron a los delincuentes mientras abordaban un vehículo para darse a la fuga.

Al advertir la presencia de la patrulla, los sospechosos ignoraron la voz de alto y emprendieron un rápido escape en dirección a la capital departamental. Para entorpecer el desplazamiento de las unidades policiales, los delincuentes comenzaron a arrojar grampas metálicas conocidas como «miguelitos» sobre la calzada y ejecutaron peligrosas maniobras de tránsito a contramano.

La persecución finalizó en la intersección de la avenida Bolivia y Ostende, en la zona de Carrasco, donde la camioneta en la que escapaban sufrió un despiste. En ese punto, los ocupantes abandonaron el rodado e intentaron esconderse a pie en las inmediaciones.

Quiénes son los delincuentes capturados tras el ataque al cajero de Parque Miramar

El despliegue de rastrillajes conjuntos entre las jefaturas policiales de Canelones y Montevideo permitió concretar la detención inicial de tres de los involucrados en las cercanías del lugar del vuelco.

Entre los primeros detenidos figuran dos ciudadanos de nacionalidad chilena, identificados como J. M. V. O., de 44 años de edad, y F. M. A. C., de 35 años. Junto a ellos fue capturado F. N. M. G., un ciudadano uruguayo de 28 años que cuenta con un prontuario de cinco antecedentes penales en su haber.

Horas más tarde, sobre las 11:30 de la mañana, efectivos de inteligencia localizaron al cuarto integrante de la organización. Se trata de otro ciudadano chileno de 37 años que fue aprehendido mediante una inspección domiciliaria autorizada en una vivienda ubicada entre las calles Pensamientos y Calcagno, en el barrio de Paso Carrasco.

Los investigadores evalúan el perfil de la banda y no descartan que los delincuentes extranjeros hayan ingresado al país de forma coordinada para ejecutar este tipo de golpes logísticos contra terminales financieras de cobro.

Vehículo hurtado, armas y herramientas incautadas en la escena

Durante los procedimientos llevados a cabo tras el golpe frustrado al cajero de Parque Miramar, la Policía logró recuperar la camioneta utilizada por la banda, una Citroën Berlingo que circulaba con chapas matrículas apócrifas. El vehículo registraba una orden de búsqueda por hurto desde el pasado 14 de julio en la ciudad de Montevideo.

Asimismo, los efectivos encontraron tirado en la ruta de fuga un morral que contenía una pistola marca Glock calibre 9 milímetros con 25 cartuchos disponibles. Tras consultar los registros del Ministerio del Interior, se constató que dicha arma de fuego había sido denunciada como robada a un agente policial.

En la zona de la detonación, la Policía Científica preservó el equipamiento utilizado por los maleantes para intentar forzar el cajero automático. En el lugar se hallaron dos garrafas de gas de uso doméstico, un tanque de oxígeno, acumuladores de energía e instrumental pesado de corte.

A pesar de la contundencia de la onda expansiva —que destruyó la vidriera del banco y generó afectaciones secundarias en una farmacia y un local de cambios contiguos—, el mecanismo de seguridad de los cofres no fue vulnerado. La Policía confirmó que los delincuentes no tuvieron acceso a las bandejas que contenían el dinero en efectivo.

El avance de las indagatorias a cargo de la Fiscalía y la Policía Científica

El relevamiento técnico de la escena del crimen quedó a cargo de la Dirección Nacional de Policía Científica, cuyos peritos trabajaron en la recolección de rastros biológicos y huellas dactilares sobre los objetos abandonados por los sospechosos.

La causa se encuentra bajo la conducción de la Fiscalía de Turno, mientras que las diligencias de campo son coordinadas por los efectivos del Área de Investigaciones de la Zona Operacional III de Canelones.

Las autoridades judiciales procuran establecer la responsabilidad individual de cada uno de los cuatro implicados en la planificación y ejecución del delito de tentativa de hurto especialmente agravado, estragos y porte de armas de fuego.

Además, los analistas de inteligencia cotejan las pruebas obtenidas con las evidencias registradas en otros atentados de similares características ocurridos en diferentes puntos del territorio nacional durante los últimos meses para comprobar si se trata de una red criminal recurrente.

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