Economía y agro

La razón por la que el tomate y el morrón se mantendrán extremadamente caros hasta el verano

Cajas de cultivo afectadas tras el temporal que provocó el aumento de precio del tomate y morrón en los mercados.

El severo aumento de precio del tomate y morrón responde a un evento climático adverso que desarticuló la capacidad productiva del litoral norte, la región clave que sostiene el abastecimiento hortícola durante los meses fríos. Un temporal con vientos huracanados embatió con violencia las áreas rurales del departamento de Salto, provocando el colapso masivo de invernaderos y la pérdida irreparable de cosechas en desarrollo. La gravedad del fenómeno obligó al Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) a declarar oficialmente la emergencia granjera, estimando que unos 300 productores sufrieron la destrucción parcial o total de sus instalaciones.

La Unidad Agroalimentaria de Montevideo (UAM) constató de inmediato el desbalance entre la oferta disponible y la demanda habitual del mercado interno. Durante el período invernal y el comienzo de la primavera, el norte del país actúa como el proveedor casi exclusivo de hortalizas de fruto. La destrucción de las cubiertas de plástico y las estructuras de madera dejó las plantas expuestas a las bajas temperaturas, paralizando el ciclo vegetativo y arruinando toneladas de mercadería prontas para la recolección.

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Las repercusiones de este evento no se limitan a un ajuste coyuntural de un par de semanas. Pablo Pacheco, jefe de Información de Mercado de la UAM, explicó que la situación actual configura una verdadera crisis estructural para el sector granjero. A diferencia de otros temporales donde solo se pierde la fruta de la estación, en esta oportunidad colapsó la infraestructura física productiva. Levantar nuevamente un invernáculo de alta tecnología demanda inversiones financieras elevadas y semanas de mano de obra especializada, recursos de los que muchos pequeños y medianos productores carecen en la actualidad.

Por esta razón, los mecanismos tradicionales de ajuste de mercado no lograrán estabilizar la plaza en el corto plazo. El faltante de producto en los pabellones de distribución mayorista presionó inmediatamente los precios al alza, trasladando de forma veloz el costo final hacia las verdulerías, autoservicios y grandes cadenas de supermercados de todo el país.

Un fenómeno climático con impacto directo en los mostradores

La dinámica comercial refleja con claridad la magnitud del fenómeno. El aumento de precio del tomate y morrón ya se percibe con fuerza en la cotización del morrón rojo, cuyo valor al por mayor dentro de las naves de la UAM superó cómodamente la barrera de los $200 por kilogramo. Al llegar a los comercios minoristas y puestos de venta al público en los barrios, el mismo producto alcanza y supera franjas de entre $350 y $400 por kilo, posicionándolo como uno de los artículos más costosos de la canasta básica familiar.

El comportamiento del tomate presenta un desarrollo ligeramente distinto pero con el mismo destino alcista. Durante las jornadas posteriores al temporal, la plaza experimentó un ingreso temporal de mercadería rescatada por los propios agricultores, quienes apresuraron la cosecha de los frutos que permanecían sanos entre los restos de los invernaderos derribados. Este flujo momentáneo contuvo una explosión inmediata en la cotización del tomate, aunque las autoridades de la UAM advirtieron que dicho stock de contingencia está por agotarse.

Una vez que se consuma la cosecha de rescate, la interrupción en la cadena de desarrollo del cultivo se manifestará con plena severidad. La ausencia de nuevos frutos en crecimiento garantizará un desabastecimiento relativo que empujará las cotizaciones del tomate hacia valores elevados durante las próximas semanas, alineándose con el comportamiento experimentado por el morrón.

El rol de Bella Unión y Villa Constitución en la contención de la oferta

Dentro del complejo panorama agrícola que atraviesa el norte del país, existen áreas puntuales que lograron esquivar lo peor de la tormenta. Ciertas franjas productivas localizadas en Bella Unión y Villa Constitución no sufrieron los embates más violentos del viento, manteniendo intactas sus estructuras bajo cubierta.

Estas zonas de producción conservan su capacidad operativa y han comenzado a despachar sus cosechas hacia el sur. Sin embargo, el volumen conjunto que pueden aportar Bella Unión y Villa Constitución resulta insuficiente para suplir el vacío dejado por los cientos de invernáculos destruidos en los alrededores de la ciudad de Salto y sus zonas de influencia hortícola.

Su aporte servirá como un amortiguador parcial para evitar el desabastecimiento total de los mercados, pero no tendrá la fuerza necesaria para revertir la tendencia alcista de los precios. La concentración de la demanda sobre los pocos predios que permanecen operativos mantendrá la presión sobre los costos de origen, consolidando cotizaciones elevadas en las transacciones mayoristas.

Las limitaciones de la importación y las previsiones hasta fin de año

Ante la gravedad del escenario, se evaluó la apertura de licencias de importación para ingresar productos desde países vecinos como Brasil o Argentina. No obstante, las autoridades de la UAM remarcaron un punto crucial para la economía doméstica: la llegada de mercadería extranjera no se traducirá automáticamente en una rebaja en las verdulerías.

El objetivo primario de la importación hortícola consiste en complementar la oferta física para evitar la escasez absoluta en los mostradores y garantizar que el consumidor encuentre producto disponible. Los costos de flete internacional, los aranceles de importación y la propia cotización de las hortalizas en los mercados de origen impiden que el producto importado se comercialice a precios bajos. Por lo tanto, la medida funcionará como un techo para evitar desbordes descontrolados, pero mantendrá el nivel general de precios en franjas elevadas.

El horizonte de recuperación para el sector granjero se proyecta lejano. Reconstruir los invernáculos golpeados, adquirir los insumos importados para la estructura y replantar los plantines requiere un período de maduración biológica y financiera que demandará varios meses de trabajo continuo.

Los análisis técnicos elaborados por la UAM señalan que la oferta nacional recién comenzará a recomponerse hacia las semanas finales de la primavera, alcanzando una normalización plena durante los meses del verano. Hasta que las cosechas de campo abierto y los nuevos ciclos bajo cubierta entren en producción comercial masiva, el mercado interno continuará operando bajo la presión del temporal, manteniendo valores elevados en el tomate y el morrón de forma ininterrumpida hasta el cierre del año.

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