En una extensa entrevista concedida a Montevideo Portal, el exintegrante del Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros (MLN), Héctor Amodio Pérez, repasó su pasado en la organización guerrillera, las acusaciones de traición que pesan en su contra desde la década de 1970 y su posterior exilio en España. Durante la charla, abordó la responsabilidad política y colectiva por las acciones del grupo y desmarcó a figuras centrales como José Mujica y Lucía Topolansky de la autoría material de determinados homicidios.
Amodio Pérez señaló que sobre el calificativo de «traidor» que le adjudicó la historia oficial del MLN, a esta altura de su vida no le preocupa «en lo más mínimo». Según su versión, la acusación fue planeada por dirigentes de la cúpula para desviar las responsabilidades tras la debacle militar de la organización a partir de abril de 1972, momento en el que se desencadenó la derrota de la guerrilla en las calles montevideanas.
La responsabilidad intelectual y la aclaración sobre Topolansky
Al analizar los crímenes, homicidios y secuestros cometidos por la guerrilla tupamara, Amodio Pérez remarcó la diferencia entre quienes ejecutaron las acciones y quienes ejercían las jefaturas. En ese marco, sostuvo que políticamente todos los integrantes de la estructura del MLN fueron responsables de esos hechos por haber respaldado a la organización en su momento.
Sin embargo, el entrevistado aclaró que adjudicarle ejecuciones materiales a José Mujica o a Lucía Topolansky responde a un error conceptual y fáctico. En el caso de Topolansky, aclaró que se le achacan cosas que no cometió, señalando que la persona vinculada a la ejecución de los coraceros en el sanatorio Pedro Visca fue la hermana de esta, militante de otra organización política distinta al MLN.
Las negociaciones de 1972 y el orden de la información
En relación a su actuación en 1972 tras ser detenido por las Fuerzas Conjuntas, Amodio Pérez reiteró que su intervención no consistió en delatar nuevos locales ni entregar a compañeros, sino en ordenar la información que la inteligencia militar ya poseía. Según explicó, la falta de registro en los allanamientos militares provocaba constantes tiroteos y enfrentamientos por error entre distintas unidades del Ejército, debido a que varios detenidos en distintos puntos del país mencionaban los mismos inmuebles en la capital.
El exdirigente repasó además su salida del país con salvoconducto, sus más de cuatro décadas de exilio en Madrid bajo identidad reservada y los intentos fallidos por publicar su versión de la historia durante su estadía en Europa. El retorno del debate público ocurrió recién en 2013, cuando decidió desmentir versiones publicadas por otros exmilitantes y reconstruir el relato de los acontecimientos que marcaron los últimos años previos al golpe de Estado en Uruguay.





Dejá tu comentario
Comentá con tu nombre y Gmail. Tu correo es privado y nunca se publica.