La tragedia del avión privado Learjet 60 que se estrelló el pasado domingo 1.º de noviembre de 2026 en la localidad de Greenacres, en el condado de Palm Beach (Florida), sumó un rostro desgarrador tras confirmarse la identidad de su copiloto. Se trataba de Nathalia Gadelha, una joven de 20 años de raíces brasileñas nacida y criada en el estado de Florida, quien falleció en la cabina de la aeronave junto a los otros ocho ocupantes del vuelo.
El jet ejecutivo, que había despegado desde el Aeropuerto Internacional Austin-Bergstrom en Texas con destino a North Eleuthera, en las Bahamas, se precipitó a tierra en una zona residencial tras notificar condiciones meteorológicas adversas y sufrir una pérdida brusca de sustentación.

Una pasión temprana y un hito inusual
La historia de Gadelha con la aviación comenzó en su infancia en Boca Ratón. Según relataron su madre, Camila Gadelha Corteleti, y su padrastro, Thiago Corteleti, la joven frecuentaba el aeropuerto local desde niña para observar despegues y aterrizajes, manifestando su vocación a los 12 años.
En octubre de 2023, a los 17 años y mientras cursaba su último año en la West Boca Raton High School, obtuvo su licencia de piloto privado mediante el programa Aviation Academy del Distrito Escolar del Condado de Palm Beach. Lo curioso de su trayectoria es que logró certificar su vuelo antes de contar con la propia licencia de conducir vehículos.
Tras finalizar sus estudios secundarios, continuó su entrenamiento avanzado en la escuela de aviación American Flyers. Pese a su corta edad, Gadelha ya contaba con licencia comercial, habilitación multimotor, certificación de vuelo por instrumentos y título de instructora de vuelo (CFI). Al momento del trágico siniestro, la aviadora acumulaba más de 1.300 horas de vuelo y se había desempeñado profesionalmente para Upper Jets, una firma de vuelos chárter privados con base en Fort Lauderdale, con la meta clara de convertirse en piloto de aerolíneas comerciales.


El rol a bordo y el avance de las pericias
Respecto al desarrollo del siniestro, su madre precisó en declaraciones a la prensa internacional que Nathalia se desempeñaba estrictamente como copiloto y no estaba a cargo de las decisiones de mando del vuelo.
Los registros aéreos de la Administración Federal de Aviación (FAA) y la Junta Nacional de Seguridad en el Transporte (NTSB) indicaron que la tripulación reportó turbulencias moderadas, formación de hielo y precipitaciones antes de que el avión cayera en un descenso abrupto de más de 20.000 pies por minuto. Ambos organismos oficiales continúan con el peritaje de las cajas negras y la reconstrucción técnica para determinar las causas exactas de la tragedia





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