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El plan de Washington para el golfo Pérsico: Trump busca declarar a Ormuz bajo soberanía estadounidense

Donald Trump hablando en una conferencia flanqueado por pantallas con gráficos de inteligencia artificial.
Trump anunció la creación de la "AI Force" para fiscalizar los avances de la inteligencia artificial.

El control del estrecho de Ormuz se convirtió en el eje de una nueva controversia geopolítica luego de que el presidente estadounidense Donald Trump afirmara que proyecta declarar formalmente dicho paso marítimo como territorio de Estados Unidos una vez que finalicen las operaciones militares en Medio Oriente. La declaración, efectuada durante una alocución en una academia de policía en el estado de Nueva York, marca un punto de inflexión en la dialéctica sostenida contra el régimen de Teherán.

El mandatario republicano remarcó que las fuerzas armadas estadounidenses mantienen una posición dominante sobre el corredor interoceánico por donde circula aproximadamente la quinta parte del consumo global de crudo. En sus declaraciones, el mandatario aseveró que ninguna embarcación comercial o militar puede transitar por el canal sin la anuencia explícita de los mandos de Washington.

El anuncio careció de especificaciones jurídicas o diplomáticas sobre los mecanismos que emplearía la administración para adjudicarse soberanía sobre aguas territoriales correspondientes a Irán y Omán, naciones ribereñas que delimitan legalmente el angosto paso marítimo bajo la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar.

La estrategia de Washington sobre el control del estrecho de Ormuz

La Casa Blanca vinculó directamente esta iniciativa con la culminación de la actual ofensiva sobre las infraestructuras de la República Islámica. Según la postura oficial del Ejecutivo estadounidense, el poderío militar iraní experimenta un revés contundente producto del hostigamiento continuo ejercido por las fuerzas aeronavales desplegadas en la región.

El propósito de consolidar el control del estrecho de Ormuz mediante una figura de soberanía nacional responde a la prolongada disputa por la libre navegación de buques cisterna y petroleros. Durante los últimos meses, el presidente estadounidense instó reiteradamente a las potencias aliadas a comprometer recursos navales para custodiar la vía fluvial frente a incidentes armados y decomisos de cargamentos.

La diplomacia internacional sigue con cautela estas afirmaciones, dado que una modificación unilateral del régimen de paso inocente o de tránsito en aguas del estrecho alteraría los tratados de navegación que rigen el comercio global desde el siglo pasado, abriendo un frente de litigio normativo con los países de la cuenca arábiga.

Relevo aeronaval y logística militar en aguas del golfo

De manera paralela a estas afirmaciones políticas, el Pentágono dispuso la reorganización de su dispositivo de ataque en Medio Oriente. Trump confirmó la partida de un nuevo portaaviones nuclear de la clase Nimitz para reemplazar al USS Abraham Lincoln, buque insignia que lidera la presencia estadounidense en la zona desde hace más de medio año.

La unidad designada para tomar el relevo táctico es el USS George Washington, embarcación que en jornadas recientes navegó por las inmediaciones del estrecho de Malaca tras cruzar el sudeste asiático con rumbo al mar Arábigo. Con este recambio de plataformas navales, el mando militar busca preservar su capacidad de disuasión y ataque sin interrumpir el cerco marítimo.

El despliegue extendido del USS Abraham Lincoln, iniciado a finales de 2025 desde la base naval de San Diego en California, motivó cuestionamientos en comités legislativos del Congreso en Washington. Diversos senadores expresaron preocupación por el impacto del régimen operativo sobre la tripulación, citando reportes de fallas en el suministro básico, potabilización de agua y afecciones en la salud mental de los marineros.

El impacto geopolítico y energético tras el control del estrecho de Ormuz

El secretario de Defensa, Pete Hegseth, respaldó la extensión de las misiones navales en ultramar y desestimó los informes críticos sobre las condiciones de habitabilidad en las unidades de combate. El titular del Pentágono argumentó que los calendarios de permanencia responden a los requerimientos operacionales que impone la contienda regional.

La reafirmación de que Washington asumirá de facto el control del estrecho de Ormuz introduce factores de volatilidad en los mercados de hidrocarburos. Cualquier alteración prolongada en el tráfico de buques de gran porte por este punto de estrangulamiento geográfico repercute de inmediato en las primas de seguros navieros y en la cotización de los futuros de petróleo.

El gobierno estadounidense ratificó que mantendrá la presión operacional sobre el territorio persa hasta garantizar que la vía de transporte permanezca subordinada a las directrices de seguridad occidentales, en un contexto en el que la llegada del nuevo grupo de combate aeronaval marcará la pauta militar de las próximas semanas.

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