Dificultades en la construcción de la nueva calle 13 en Bogotá
La ejecución del proyecto de la nueva calle 13 en Bogotá enfrenta obstáculos significativos que han impedido avanzar en cuatro de los seis grupos de obra planeados. La licitación para construir los tramos entre la avenida 68 y el río Bogotá, en los límites con el municipio de Mosquera, fue declarada desierta por tercera vez el pasado 31 de julio.
Contexto y alcance del proyecto
Este proyecto, cuya inversión total asciende a aproximadamente 2,3 billones de pesos, busca transformar 11,62 kilómetros del corredor vial. La intervención incluye la incorporación de una troncal de TransMilenio, estaciones, puentes peatonales y vehiculares, ciclorrutas y espacios públicos. La finalidad es mejorar la movilidad y facilitar el transporte de mercancías entre Bogotá y la Sabana de Occidente, atendiendo a la alta circulación de vehículos en la zona.
Entre las obras previstas se encuentran la construcción de cinco estaciones de TransMilenio, 20 puentes peatonales, diez puentes vehiculares y 22,9 kilómetros de ciclorrutas, además de la adecuación de casi medio millón de metros cuadrados de espacio público.
Principales obstáculos y dificultades técnicas
Uno de los mayores desafíos radica en la distribución de riesgos entre el Distrito y las empresas contratistas. Según Darío Hidalgo, profesor de Logística y Transporte en la Universidad Javeriana, ejecutar obras en Bogotá implica gestionar una variedad de trámites relativos a predios, redes de servicios públicos, permisos de tráfico y adecuaciones del espacio público. Este conjunto de obligaciones genera incertidumbre en los plazos y los costos de las obras, dificultando que las empresas puedan evaluar si las condiciones contractuales compensan los riesgos asumidos.
Hidalgo añadió que los problemas en la distribución de responsabilidades y en los esquemas de remuneración hacen que proyectos como la calle 13 sean menos atractivos para contratistas nacionales e internacionales. Además, la gestión para trasladar redes de servicios públicos, especialmente de acueducto y electricidad, así como la aprobación de los planes de manejo de tráfico por parte de la Secretaría Distrital de Movilidad, suelen retrasar los cronogramas y limitar el desarrollo de las obras.
Perspectivas y propuestas para reactivar el proyecto
María Carolina Castillo, presidenta ejecutiva de ProBogotá Región, señaló que las condiciones de los contratos actuales podrían estar influenciando los fracasos en los procesos de licitación. La funcionaria enfatizó la necesidad de establecer reglas claras que generen confianza entre las entidades públicas y las empresas constructoras para facilitar la participación privada.
La división del proyecto en seis grupos de obra continúa siendo un aspecto clave. Mientras los grupos 3, 4, 5 y 6 permanecen sin adjudicación, el grupo 1, que comprende la demolición del puente de Puente Aranda y la construcción de un puente de tres niveles, registra un avance del 50 por ciento.
El proyecto también contempla elementos adicionales como una línea exclusiva de TransMilenio de 11,62 kilómetros, estaciones, puentes peatonales y vehiculares, ciclorrutas y nuevos espacios públicos. La necesidad de intervenir el corredor responde al volumen de vehículos que circulan diariamente, estimado en aproximadamente 205.000 unidades entre motocicletas, automóviles, camiones y autobuses, según datos de la Secretaría Distrital de Movilidad.
Medidas para facilitar la participación de constructoras
En respuesta a las dificultades anteriores, el Distrito ha revisado las condiciones contractuales para incentivar la participación de empresas constructoras. Entre los cambios realizados se encuentran ajustes en los plazos de preconstrucción, construcción y mantenimiento, modificaciones en los componentes de Administración, Imprevistos y Utilidad (AIU), así como mayor flexibilidad en los pagos para mejorar la liquidez de las firmas contratistas.
El Instituto de Desarrollo Urbano (IDU) ha mantenido más de 27 reuniones con representantes del gremio constructor, con el objetivo de recoger observaciones y ajustar las condiciones de ejecución del proyecto. Orlando Molano, director del IDU, afirmó que la prioridad es garantizar que las empresas participantes tengan la capacidad técnica y financiera necesaria para cumplir con las obras.
Asimismo, se ha avanzado en la adquisición de terrenos, alcanzando el 81 por ciento del área requerida. El organismo continúa revisando los términos contractuales para reabrir la licitación de los cuatro grupos de obra aún pendientes, esperando establecer condiciones que aseguren la viabilidad de la ejecución en el futuro cercano.
Financiamiento y futuro del proyecto
El proyecto cuenta con un acuerdo de cofinanciación entre el Gobierno nacional y el Distrito, dotado con 4,9 billones de pesos destinados a infraestructura vial, adquisición de predios, reasentamientos, manejo del tráfico y traslado de redes de servicios públicos. Sobre la posible reapertura de la licitación, Molano indicó que el IDU aguardará a contar con las condiciones necesarias para garantizar el éxito del proceso, aunque aún no se ha establecido una fecha concreta para la reactivación de las convocatorias.






Dejá tu comentario
Comentá con tu nombre y Gmail. Tu correo es privado y nunca se publica.