Médicos Sin Fronteras (MSF) ha emitido una alerta este lunes para denunciar que las autoridades israelíes siguen ejerciendo un 'genocidio' en la Franja de Gaza, eliminando paulatinamente los medios necesarios para la supervivencia de la población. La organización señala que, a pocos días de cumplirse tres años desde el inicio de los ataques del Movimiento de Resistencia Islámica (Hamás), que dejaron más de un millar de muertos y 25 inmediatamente secuestrados, las Fuerzas israelíes continúan avanzando en la zona y deteriorando las condiciones vitales del enclave palestino. Según MSF, Israel está 'asfixiando' progresivamente la Franja de Gaza, mientras que el Ejército israelí amplía su presencia más allá de la línea amarilla, que fue declarada por Israel apenas días después del acuerdo de alto el fuego firmado en octubre del año anterior. Este avance militar está provocando que la población gazatí sea encerrada en un espacio cada vez más reducido. La organización ha recordado que, al momento de anunciar la línea amarilla, Israel presentó esa frontera como una 'posición militar temporal de retirada' en una primera fase. Sin embargo, actualmente las Fuerzas Armadas de Israel (FDI) ocupan aproximadamente el 65% del enclave, lo que significa que el espacio disponible para la población ha sido reducido considerablemente desde ese momento inicial.
MSF ha insistido en que el proceso de encierro y desmantelamiento de infraestructuras vitales en Gaza no se detiene, y que las autoridades israelíes continúan actuando de forma que vulnera los principios básicos del derecho internacional. La ONG destaca que, pese a haberse establecido una línea amarilla como un paso temporal, el avance militar actual está transformando esa frontera en una realidad permanente, con consecuencias directas en la capacidad de supervivencia de miles de personas. El informe de MSF señala que, mientras Israel afirma que su presencia en Gaza es limitada y transitoria, las operaciones militares han permitido que el Ejército israelí se extienda por más del 65% del territorio palestino, lo que implica una concentración masiva de población en zonas cada vez más pequeñas y menos seguras. Este proceso, según la organización, constituye una forma de asfixia progresiva que afecta directamente a las comunidades civiles residentes en la Franja de Gaza.
Las Fuerzas israelíes amplían su presencia en Gaza y reducen espacio habitable
La 'línea amarilla' no se trata solo de una trazada en un mapa: se ha convertido en un sistema de aislamiento y limpieza étnica, que deja a las comunidades encerradas sin acceso a infraestructuras básicas, servicios de salud, agua potable y otros recursos vitales para mantener la vida. Así lo afirmó Amande Bazerolle, responsable de la respuesta de emergencias de MSF en Gaza. Según ella, la amenaza actual es cada vez más directa para quienes viven próximos a esa línea, especialmente porque las zonas afectadas no están marcadas claramente ni de forma estable. Por eso, cada vez más habitantes de Gaza corren el riesgo de ser disparados por las Fuerzas israelíes, mientras que enfrentan mayores dificultades para llegar a servicios Médicos y asistencia humanitaria ofrecidos por MSF y otras organizaciones, que han tenido que suspender el transporte de suministros esenciales como el agua.
Con el avance de las Fuerzas israelíes, las familias en Gaza viven en condiciones de hacinamiento y sin acceso a viviendas habitables, con escasez total de agua potable, servicios de saneamiento, refugio y atención médica, lo que genera un alto riesgo de propagación de enfermedades. Los equipos del Movimiento de Salud de los Pueblos (MSF) han atendido, en el año 2026, más de 11.000 casos de enfermedades cutáneas como la sarna, y han registrado más de 1.500 casos de varicela entre junio y julio, además de gastroenteritis, infecciones respiratorias agudas, hepatitis y piojos. El doctor Murad Asaliya, encargado de las actividades médicas en Gaza, ha señalado que "la mayoría de las personas dispone de menos de seis litros de agua al día para uso doméstico y tiene un acceso limitado a artículos básicos de higiene, como jabón y detergente (…) Al mismo tiempo, sufrimos una grave escasez de suministros Médicos. Incluso la crema que necesitamos para tratar la sarna ha sido restringida por las autoridades israelíes". Además de medicamentos y materiales sanitarios, Israel ha limitado el suministro de aceite de motor y piezas de repuesto, lo cual está afectando directamente a hospitales, centros de salud y ambulancias, provocando que la infraestructura necesaria para su funcionamiento se vea paralizada, con frecuentes averías en los generadores eléctricos.
La Misión de Salud de la Sociedad de Medicina de Fronteras (MSF) anticipa que, tras tres años del conflicto iniciado el 7 de julio, el daño estructural en Gaza —que afecta más del 80 por ciento de las instalaciones— combinado con la violencia persistente y el desplazamiento masivo, así como las secuelas físicas y psicológicas en la Franja de Gaza, impedirá cualquier recuperación sustancial del territorio durante los próximos años. Según la organización, se necesitarán generaciones para sanar las heridas causadas en los últimos tres años. Bazerolle, representante de MSF, ha advertido que la destrucción, el desplazamiento y la exclusión han llegado a ser normales; son acciones que Israel realiza sin sanciones ni responsabilidades. Ha exigido a los Gobiernos que actúen inmediatamente para que Israel pare la destrucción sistemática, detenga las matanzas, evite una limpieza étnica y deje de negar a la población palestina los medios básicos para vivir.






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