Las autoridades de Turquía han llevado a cabo la detención de más de un centenar de personas en Ankara durante una marcha en contra de la OTAN, que se realizó el pasado domingo. Esta movilización se da a escasos días de la cumbre que la Alianza Atlántica celebrará esta semana, específicamente los días 7 y 8 de julio. El Partido Comunista Turco (TKP) ha denunciado que siete de sus miembros resultaron heridos durante el desarrollo de las protestas.
A pesar de las restricciones impuestas por el Gobierno para la realización de manifestaciones, los participantes en la marcha se han manifestado con consignas en contra de la presencia de la OTAN en el país. Estas restricciones incluyeron un reforzado despliegue de seguridad y el cierre de varias calles y carreteras en la capital. La Policía intentó bloquear el acceso a la marcha y posteriormente llevó a cabo una carga contra los manifestantes, empleando gases lacrimógenos para dispersar a la multitud.
Violencia policial durante la movilización
El TKP ha informado que varios de sus integrantes sufrieron agresiones, incluidas «fuertes golpes en la cabeza», que han derivado en lesiones como fracturas. A través de un mensaje en redes sociales, el partido ha exigido la liberación inmediata de los detenidos y ha señalado que está siguiendo de cerca el estado de salud de sus camaradas heridos. La resistencia se extendió más allá de Ankara, con manifestaciones similares registradas en Estambul, donde los participantes también exigieron la salida de la OTAN del país.
Kemal Okuyan, secretario general del TKP, hizo un llamado a los ciudadanos en Estambul para que el pueblo turco se alce en contra de lo que considera humillaciones y acuerdos de guerra sucia. A su juicio, la participación de Turquía en la OTAN se traduce en una transgresión a la soberanía nacional.
Represión y detenciones previas
Estas manifestaciones coinciden con una serie de operativos realizados por el Gobierno turco, que semanas antes había anunciado la detención de cerca de 40 individuos, entre ellos periodistas y académicos, bajo acusaciones de terrorismo. Este operativo parece estar dirigido en parte a desmantelar grupos considerados por Ankara como extremistas, lo que podría aumentar la tensión social y las protestas en el país. La situación actual evidencias la creciente descontento con la política exterior de Turquía y su alineamiento con la OTAN.













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