El Gobierno afirma que no se dejarán «intimidar» y relaciona las protestas con la campaña electoral de la izquierda
Más de 500.000 personas participaron este sábado en movilizaciones multitudinarias en las principales ciudades de Francia para denunciar la situación de la educación pública, el alto costo de la vida y la violencia policial reciente, según las cifras de la Confederación General del Trabajo (CGT), el principal sindicato francés.
Protestas en París y otras ciudades
La manifestación en París comenzó en la plaza de la República, donde por la mañana se registraron enfrentamientos entre policías y manifestantes. La Policía usó un cañón de agua, pero la marcha comenzó con algo de retraso respecto al horario previsto de las 14:00 horas. La manifestación transcurrió con relativa tranquilidad hasta llegar a la plaza de Clichy, su destino final.
Disturbios y detenciones
En otros puntos de la ciudad se reportaron disturbios, incendios de vehículos y el uso de gases lacrimógenos por la Policía en concentraciones no autorizadas, resultando en al menos 272 detenciones en todo el país. En París, por la tarde se registraron 195 detenidos, incluyendo trece menores. Las detenciones se relacionaron principalmente con la participación en grupos con fines violentos o de daño, porte de armas y actos violentos, según la Fiscalía citada por BFMTV.
Incidentes destacados en Marsella y Lyon
En Marsella, se produjo un breve asalto a la sede del Ayuntamiento durante las protestas. Un busto de la Marianne fue derribado, se realizaron pintadas anarquistas y se rompieron pantallas. El alcalde de Marsella, Benoit Payan, criticó la acción calificándola de inaceptable, destacando el simbolismo del ataque al busto de la Marianne.
En Lyon, se informó de un incendio y saqueo en la oficina de turismo de la plaza Bellecour, donde encapuchados atacaron el lugar durante unos 15 minutos, rompiendo cristales y provocando un incendio.
Reacciones políticas
El primer ministro francés, Sébastien Lecornu, advirtió que «no nos dejaremos intimidar» y vinculó las protestas con la cercanía de las elecciones presidenciales del próximo año. Desde la oposición de extrema derecha, Jordan Bardella criticó los disturbios y los «profesionales del caos» detrás de ellos, señalando a la «extrema izquierda» de Jean-Luc Mélenchon como responsable.
Por su parte, Mélenchon indicó que «donde no hay policía, hay calma y buen ánimo», condenando la intervención policial en la plaza de la República. Una encuesta muestra que casi siete de cada diez franceses apoyan la movilización del 17 de octubre contra el aumento del costo de vida tras el incremento de la inflación.






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