El expresidente de Senegal, Macky Sall, anunció este sábado su retirada de la carrera por la Secretaría General de Naciones Unidas. La decisión se produjo tras consultas con los presidentes de Burundi, Évariste Ndayishimiye, y de su país, Bassirou Diomaye Faye, con el objetivo de favorecer la elección de una candidatura «de consenso» en el Consejo de Seguridad.
Sall busca consenso en la ONU
Sall explicó que su decisión está motivada por un «profundo sentido de la responsabilidad» y su deseo de colaborar en un acuerdo entre los miembros encargados de seleccionar al próximo responsable de la organización internacional.
Preferencias regionales y de género
El exmandatario, desde Marrakech, destacó que las votaciones de sondeo reflejan una preferencia por un aspirante de América Latina y el Caribe y, eventualmente, por una mujer. Sall afirmó que su candidatura tenía el propósito de poner «casi 40 años de experiencia en la vida pública al servicio de Naciones Unidas». Agradeció el respaldo de Ndayishimiye, Faye, así como de los Estados miembros del Consejo de Seguridad que votaron a su favor.
Agradecimientos y reconocimiento
El político senegalés extendió su reconocimiento a las autoridades religiosas y tradicionales por su apoyo, así como a los ciudadanos senegaleses, militantes, simpatizantes, organizaciones políticas y entidades de la sociedad civil de países «amigos» de África y otras regiones desde el anuncio de su candidatura.
Llamado a la reforma de Naciones Unidas
A pesar de su retirada, Sall reiteró su preocupación por la situación internacional y urgió la adaptación de la ONU a los desafíos actuales. Señaló el aumento de los conflictos, las rivalidades geopolíticas, la fragmentación del orden internacional y las dificultades económicas y financieras sin precedentes como motivos para una «profunda transformación» de su funcionamiento.
El expresidente abogó por una mayor influencia de África en las decisiones internacionales, destacando su papel en temas de paz, seguridad y desarrollo. Subrayó la importancia de que el continente continúe esforzándose hasta alcanzar el «lugar que le corresponde en la gobernanza mundial».
Finalmente, Sall aclaró que su renuncia no significa un abandono de los principios que impulsaron su candidatura y afirmó seguir «plenamente comprometido» con la paz, la seguridad, el desarrollo económico y social, la cooperación internacional y el diálogo entre naciones.
El anuncio se produjo tras una votación informal del Consejo de Seguridad de la ONU realizada el viernes para evaluar las opciones de los candidatos que buscan reemplazar al portugués António Guterres como secretario general, cuyo mandato culmina a finales de 2026. Ninguno de los siete candidatos pudo evitar el veto de al menos uno de los miembros.






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