Inicio DeportesCopa del Mundo 2026Lucas Torreira rompe el silencio sobre su ausencia en la Celeste: “Ni yo entiendo por qué no estoy”

Lucas Torreira rompe el silencio sobre su ausencia en la Celeste: “Ni yo entiendo por qué no estoy”

El volante del Galatasaray admitió su desconcierto ante la decisión de Marcelo Bielsa, analizó el duro presente de Uruguay en el Mundial y despejó dudas sobre su futuro en Europa y el coqueteo eterno con Boca Juniors

por Carlos Sualina
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Lucas Torreira durante su entrevista en Infobae Mundial hablando sobre la selección uruguaya

En los pasillos del estudio de Infobae Mundial en Miami, el clima se distendió apenas Lucas Torreira cruzó la puerta. Lejos de la intensidad del césped turco donde brilla con el Galatasaray, el mediocampista uruguayo se sentó frente a Marcelo Tinelli con una mezcla de serenidad y esa melancolía que solo siente un futbolista que, contra todo pronóstico, debe mirar a su selección desde la otra vereda, la del hincha.

La pregunta flotaba en el aire, casi obligatoria en cada café que se toma en Montevideo o en los grupos de WhatsApp de los fanáticos celestes: ¿por qué no está en la Copa del Mundo? Torreira, lejos de refugiarse en lugares comunes, fue directo. «Sinceramente, ni yo lo entiendo, pero bueno, son decisiones del entrenador que obviamente hay que respetar», soltó con una sinceridad que desarma. No hubo estridencias, pero sí la confirmación de que el corte de la lista de Marcelo Bielsa fue un golpe que aún intenta procesar en silencio.

La cruda realidad de Uruguay en la Copa

Mientras el equipo busca reacomodarse tras una fase de grupos que dejó más interrogantes que certezas, el volante no esquivó el análisis táctico. La expectativa del hincha uruguayo era clara: llegar al duelo con España peleando el primer puesto. La realidad, sin embargo, golpeó la mesa.

«Se cometieron dos errores gravísimos que terminaron casi empatando el partido. Y ahora te toca enfrentar al rival más difícil con la obligación de ganar. Va a ser durísimo», admitió, mientras seguía el torneo con la mirada de un analista táctico que, inevitablemente, proyecta qué hubiera hecho él en esa zona de volantes donde hoy la Celeste sufre.

El fantasma de un cruce ante Argentina

Torreira conoce bien la geografía del fútbol sudamericano. Sabe que, en el mapa actual, las distancias entre las selecciones se han borrado. «Hoy el fútbol evolucionó muchísimo. Se han visto resultados que antes parecían imposibles», señaló.

Sin embargo, cuando la conversación derivó hacia una eventual llave eliminatoria contra la selección argentina, su postura cambió. Recuperó esa fibra competitiva que lo caracteriza: «Podemos ser un rival durísimo para Argentina. Nos conocemos de las Eliminatorias, sabemos dónde podemos hacer daño». Y entre risas, lanzó una sentencia que resonará en ambas orillas del Río de la Plata: «Estoy seguro de que los argentinos tampoco nos quieren enfrentar».

El refugio en Estambul y la conexión sudamericana

Lejos del ruido de la selección, el presente de Torreira tiene color oro y rojo. Su vida en el Galatasaray es el cable a tierra que hoy le permite proyectar tranquilidad. Con dos años de contrato aún por delante, el mediocampista confirmó que las charlas para renovar están encaminadas.

«Estoy atravesando un momento muy lindo en Turquía. Me quedan dos años de contrato y es muy probable que este año renueve. Estoy muy bien allá y disfrutando mucho», confesó. En el vestuario turco, el sello rioplatense es ley. La complicidad con Fernando Muslera y la sociedad que construyó con Mauro Icardi han transformado al club en su casa. «Con nosotros los sudamericanos se generó algo muy grande. Hay un lindo grupo», remarcó, dándole valor a lo humano por encima de lo contractual.

¿Boca Juniors? La ilusión espera

El nombre de Torreira siempre aparece en las agendas de los mercados de pases cuando se menciona a Boca Juniors. Su simpatía por el club de La Ribera es pública, pero el regreso al fútbol sudamericano no figura en el horizonte inmediato. La comodidad europea, la estabilidad competitiva y el proyecto de vida en Estambul le ganan, por ahora, al sentimiento de volver a casa. La Bombonera seguirá siendo, al menos por un tiempo más, un sueño postergado.

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