La cotización internacional de la soja superó los 480 dólares por tonelada y alcanzó su valor más alto en la gestión del presidente Javier Milei, un hito económico de vital relevancia para la República Argentina. Este repunte, impulsado por la sostenida demanda compradora de China y las mejores expectativas de consumo industrial en Estados Unidos, generó un impacto inmediato en el mercado doméstico. Durante la última jornada en el Mercado de Comercio de Chicago, el grano registró un incremento del 2,37%, acumulando un alza superior al 25% en lo que va del año al posicionarse en 484,20 dólares para los contratos a noviembre, el nivel más elevado desde diciembre de 2023.
Este impulso positivo se trasladó de inmediato a los derivados del complejo agroindustrial argentino. El aceite de soja escaló 33 dólares en la rueda y cotizó a 1.601,19 dólares la tonelada, mientras que la harina avanzó 7,28 dólares hasta cerrar en 388,67 dólares por tonelada. Expertos del mercado señalaron que la reaparición de compras por parte de gigantes asiáticos, sumada a un leve retroceso en la condición de los cultivos estadounidenses —cuya proporción buena o excelente bajó del 60% al 58%—, terminó por presionar los valores al alza en beneficio directo de las proyecciones financieras del país.

Impacto en el mercado local y liquidación de divisas
En el plano doméstico, la reactivación de las Declaraciones Juradas de Venta al Exterior (DJVE) tonificó la demanda y mejoró los valores de la soja disponible de la campaña previa, incentivando nuevas operaciones por parte de los productores en territorio argentino. Según datos de la Cámara de la Industria Aceitera (CIARA) y el Centro de Exportadores de Cereales (CEC), las agroexportadoras ingresaron 2.750 millones de dólares en agosto, lo que representó un incremento interanual del 33%, consolidando un perfil de campaña normal respaldado por la fluidez en los embarques y la alta actividad de la industria de procesamiento nacional.
El remanente de producción sin precio fijado por parte de los productores locales, estimado por la Fundación Mediterránea-Ieral en más de 31 millones de toneladas, constituye un factor determinante que podría dinamizar aún más la oferta interna y el ingreso de divisas en los próximos meses. Con una capacidad de molienda que opera al 82% y un volumen de exportación que se beneficia de la normalización del mercado, el sector agroexportador argentino se posiciona para aprovechar esta ventana de precios internacionales favorables, compensando las variaciones tributarias y consolidando el flujo de recursos hacia la economía nacional.





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