En el marco del tramo europeo de su gira internacional, el galardonado cantautor uruguayo Jorge Drexler hizo escala en la capital francesa para presentar las canciones de su último trabajo discográfico, Taracá. En un diálogo profundo y sin concesiones, el músico radicado en Madrid abordó el auge global de la música en idioma español, desmontó los prejuicios históricos que rodean a los ritmos urbanos y analizó el clima de tensión social que atraviesa al Viejo Continente.
Faros de una industria en constante transformación, Drexler no dudó en señalar a la estrella puertorriqueña Bad Bunny como uno de los grandes responsables de que el idioma hispano conquiste fronteras hasta hace poco inexpugnables. «A mí me gustan las letras que hace Bad Bunny. Los músicos urbanos han abierto camino y han llegado a lugares donde no llegó antes el idioma español. Numéricamente, no llegó ni el Quijote», sentenció de forma contundente.

«Ampliar el campo semántico»: la defensa del lenguaje de alcoba
Frente a los cuestionamientos recurrentes sobre el contenido explícito y la hipersexualidad que caracterizan al reguetón y al trap, el uruguayo propuso una lectura artística y antropológica del fenómeno. Lejos de escandalizarse, valoró la incorporación del lenguaje cotidiano a la métrica de las canciones comerciales.
«Se critica la hipersexualidad del reguetón. Pero el ser humano es sexual. Lo que ha hecho el reguetón es ampliar el campo semántico de la canción, incluir el lenguaje de alcoba que antes no se ponía en los temas, decir cosas que solo se decían en la intimidad. Eso es un logro literario», fundamentó el músico, al tiempo que recordó que posturas misóginas han existido históricamente en géneros consagrados como el tango, el rock and roll o la milonga.
Drexler admitió abiertamente su fascinación por aprender de las nuevas generaciones de creadores e incluso confesó que le encantaría compartir escenario o estudio de grabación con el puertorriqueño en el corto plazo.
Taracá: la música iberoamericana como laboratorio de globalización
El desembarco en Francia con Taracá representa un hito especial en su carrera, en un mercado históricamente complejo para la canción de autor en español. El álbum —que toma su nombre de una cadencia vinculada al candombe— sintetiza la matriz multicultural que define a la región.
«La música iberoamericana es fruto de muchas integraciones, es un laboratorio de la globalización 500 años antes de que existiera la palabra globalización», analizó Drexler. Aunque reconoció la influencia intelectual de la cultura francesa durante sus años de juventud en Uruguay, reafirmó su pertenencia territorial al bloque hispanoamericano, destacando que le resulta mucho más natural y fluido tocar en ciudades como Guadalajara, Bogotá o Lima que en el interior de Europa.
Tensión en Madrid y París: «El mundo es hoy más inhóspito y polarizado»
El recorrido promocional del artista coincidió con un clima convulso a nivel político y social en Europa. Desde un Madrid movilizado por las protestas sociales en torno al acceso a la vivienda en la Puerta del Sol, hasta un París sacudido por masivas huelgas estudiantiles, Drexler compartió su visión sobre el momento histórico actual.
A pesar de definir al mundo contemporáneo como un escenario «más polarizado y violento», el autor de Todo tiempo pasado es peor descartó de plano la nostalgia inmovilizadora. «Cosas como las que están pasando en la calle ayudan, mediante la participación popular, a ajustar los desbalances que se producen en las democracias», reflexionó, reafirmando su fe en las generaciones jóvenes que salen a reclamar por sus derechos fundamentales.






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