La situación en las inmediaciones del Congreso Nacional de Paraguay recuperó la calma durante la noche, luego de los violentos enfrentamientos registrados al caer la tarde tras la suspensión de la sesión legislativa en la que se debía tratar la renuncia del presidente Santiago Peña. Cientos de manifestantes permanecen congregados en el microcentro de Asunción con banderas, pancartas y megáfonos, manteniendo sus reclamos en un clima de tensión pero sin nuevos choques con las fuerzas de seguridad.
El estallido de indignación social y política ocurrió cuando el debate en el Parlamento quedó interrumpido de forma abrupta por falta de quórum. La suspensión desató la furia de los manifestantes —entre los que se encontraban ahorristas y trabajadores afectados por el colapso de Ueno Bank—, quienes arremetieron contra las vallas de contención perimetrales y se enfrentaron a los efectivos policiales, que respondieron con gases lacrimógenos para dispersar la protesta.
El conflicto social y el avance del juicio político
Con el paso de las horas, los manifestantes abandonaron la confrontación directa e instalaron una vigilia pacífica frente al edificio parlamentario. Las pancartas y los cánticos de protesta continuaron en los alrededores del recinto, mientras la Policía Nacional mantuvo la guardia a distancia sin concretar nuevas intervenciones.
El trasfondo de las movilizaciones responde al colapso e intervención de la entidad financiera Ueno Bank y a la incertidumbre institucional generada por el proceso contra el Poder Ejecutivo. El estancamiento en el Parlamento mantiene en vilo el futuro político de Paraguay, mientras los sectores afectados exigen soluciones inmediatas ante la crisis financiera y la definición sobre el juicio político a Peña.





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