Colombia

Cinco por ciento de adolescentes colombianas han vivido un matrimonio temprano

El 5% de adolescentes colombianas han vivido uniones tempranas, afectando su educación y autonomía, pese a la prohibición legal antes de los 18 años.

Cinco por ciento de adolescentes colombianas han vivido un matrimonio temprano
El estudio revela que el 74,5% de menores en uniones tempranas abandonan la educación, afectando su desarrollo personal y social.

El matrimonio infantil y las uniones tempranas continúan en Colombia a pesar de la prohibición legal de estas prácticas antes de los 18 años. La investigación titulada «Crecer demasiado pronto», realizada por la Fundación Plan, identificó que aproximadamente 5 de cada 100 adolescentes mujeres, con edades entre 14 y 17 años, estaban o habían estado en una unión de este tipo durante el periodo analizado.

El informe se basó en la Gran Encuesta Integrada de Hogares (Geih) del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane) entre 2022 y 2025. Entre más de 3,4 millones de registros examinados, la organización identificó 6.206 casos de menores en matrimonios o uniones infantiles, tempranas y forzadas.

Una preocupante tendencia en Colombia

Los datos revelan una conexión entre estas uniones, la salida del sistema educativo, la asignación de labores domésticas y las desigualdades de poder que surgen cuando la pareja es adulta. En muchos casos, la diferencia de edad superaba los seis años y en algunas situaciones alcanzaba hasta 50 años.

El estudio estableció que el 96% de las uniones caracterizadas correspondían a relaciones entre una persona menor de edad y una adulta. El 4% restante eran parejas formadas por adolescentes. El abandono escolar afectó al 74,5% de los menores que convivían con una pareja adulta.

Consecuencias educativas y sociales

Dentro de este grupo, el 58,2% de las relaciones presentaba una diferencia de edad de seis años o más. Ángela Anzola de Toro, presidenta de la fundación, expresó su preocupación por las consecuencias de estas brechas en las decisiones, la autonomía y el desarrollo de las niñas. «Es una práctica muy nociva que nos preocupa muchísimo porque si están asumiendo esas tareas de cuidado, si están ejerciendo roles de adultos, pues no pueden crecer y disfrutar de su infancia», afirmó Anzola de Toro.

El informe también detectó 206 registros de niños y niñas de entre 10 y 13 años que estaban o habían estado en una unión temprana. De este grupo, el 26,2% eran menores de 10 años. Estos datos subrayan la dificultad de identificar con precisión la magnitud del fenómeno, ya que la Geih no fue diseñada específicamente para medir matrimonios y uniones infantiles.

Impacto regional y legal

La principal consecuencia identificada está relacionada con la trayectoria educativa. El 74,5% de los menores en hogares encabezados por una pareja adulta no asistía a una institución educativa. La situación impacta principalmente a las adolescentes, quienes dedican la mayor parte de su tiempo a tareas del hogar en lugar de estudiar.

Los datos del Observatorio Contando lo Invisible, de la misma fundación, indicaron que en 2025 había ocho de cada 1.000 niñas en matrimonios o uniones forzadas. Aunque esta cifra no es directamente comparable con la tasa de cinco por cada 100 adolescentes de 14 a 17 años, refleja una preocupación constante.

Retos y avances legales

El estudio destacó diferencias significativas entre departamentos. Magdalena, Córdoba, Amazonas, Caquetá, Meta, Guaviare y Vichada mostraron las mayores tasas de uniones infantiles. Antioquia, Norte de Santander, Chocó, Sucre y Arauca conformaron un segundo grupo con estimaciones menores.

En respuesta a esta situación, Colombia elevó a 18 años la edad mínima para contraer matrimonio, tras la decisión de la Corte Constitucional en la Sentencia C-039 de 2025, que anuló las normas que permitían enlaces de menores. La Ley 2447, conocida como «Son niñas, no esposas», eliminó la posibilidad de matrimonios antes de esa edad. El estudio, sin embargo, aún no revela el impacto de esta reforma en la frecuencia de dichas uniones.

El debate se centra ahora en la capacidad del Estado para detectar casos no registrados, mantener a las jóvenes en el sistema educativo y activar medidas de protección antes de que las uniones tempranas interrumpan sus vidas. Estas acciones son vitales para combatir las uniones tempranas en el país.

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