Cine

Tres años y medio tardaron dos artesanos en crear réplica

Dos artesanos trabajaron tres años y medio para crear cotas de malla en El señor de los anillos, un desafío que implicó unir 12,5 millones de anillas.

Tres años y medio tardaron dos artesanos en crear réplica
Dos artesanos unieron 12,5 millones de anillas para las cotas de malla de El señor de los anillos durante tres años y medio.

Lo llegaron a calificar como «una pesadilla», y con toda la razón del mundo. Cuando se nos habla del glamour del cine nadie piensa en unir anillas durante tres años y medio sin parar porque un director quiere que todo luzca perfecto.

El arduo trabajo tras bambalinas

Trabajar en El señor de los anillos parece un sueño para cualquier amante del cine: a las órdenes de Peter Jackson, cientos de personas crearon tres obras maestras de las que estar orgullosos. Sin embargo, para dos empleados de Weta, el trabajo consistió, durante tres años y medio, en crear todas las cotas de malla a mano para que no se vieran falsas en pantalla. El resultado fue espectacular, pero unir 12,5 millones de anillas en cientos de trajes es mi definición exacta de infierno.

La creación de las cotas de malla

Al fin y al cabo, el propio Jackson afirmaba que la cota de mallas es una pesadilla para el cine, porque solía ser lana tejida con spray de aluminio por encima, y siempre quedaba mal. Así que en Weta construyeron una máquina que durante tres años y medio creó estos 12,5 millones de anillas a partir de 12 kilómetros de tubería. Y durante esos tres años y medio, dos empleados estaban encargados de unirlas sin parar. ¡La magia del cine!

Desafíos en el set de filmación

Obviamente, los actores no podían llevar cotas de malla reales porque les impediría moverse con soltura, así que esta solución de plástico, que parecía hierro medieval, pesaba tan solo una quinta parte del acero real. Las luchas se rodaron todas sin problema, y nadie acabó exhausto por culpa de la armadura en lo que fue un triunfo para todos… excepto para estos dos trabajadores.

La experiencia de los artesanos

Y es que, ¿sabes lo que pasa cuando trabajas tres años y medio en algo así, a base de tenazas y unir anillas? Uno de ellos lo explica: «Fueron cinco meses de no parar, con callos al final de los dedos». También afirma que le encantó, pero lo cierto es que acabaron sin sensibilidad en las yemas. Mereció la pena, supongo.

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