El portavoz de la Sociedad Española de Radiología Vascular e Intervencionista (SERVEI), el doctor Nikola Mimica, ha señalado que en ciertos pacientes con trombosis venosa profunda, «la Radiología Vascular e Intervencionista permite actuar directamente sobre el trombo mediante técnicas mínimamente invasivas, con el objetivo de restaurar el flujo venoso y mejorar los síntomas».
«Actualmente, los fármacos anticoagulantes continúan siendo el tratamiento de primera línea, ya que evitan la progresión del trombo y reducen el riesgo de complicaciones», ha precisado Mimica, destacando que «estos medicamentos no eliminan directamente el coágulo ya formado». Sin embargo, ha enfatizado que «el diagnóstico precoz y el inicio rápido del tratamiento son cruciales para disminuir el riesgo de complicaciones».
Trombosis venosa profunda: un problema de salud significativo
Con motivo de la conmemoración del Día Mundial de la Trombosis el martes 13 de octubre, Mimica ha profundizado en la trombosis venosa profunda, una afección caracterizada por la formación de un coágulo sanguíneo en el interior de una vena profunda que dificulta o impide el retorno normal de la sangre hacia el corazón. Esta condición afecta principalmente a las extremidades inferiores, especialmente a las venas poplíteas, femorales e ilíacas, aunque también puede ocurrir en las superiores y en grandes vasos venosos centrales.
Después de indicar que se estima que esta enfermedad presenta un caso por cada 1.000 habitantes al año, lo que equivale a unos 50.000 nuevos casos anuales en España, Mimica ha subrayado que «más allá de su incidencia», es importante destacar «las consecuencias potenciales a largo plazo». La complicación más temida es el tromboembolismo pulmonar, que «puede comprometer gravemente la función cardiopulmonar e incluso poner en peligro la vida del paciente», explicó.
«Otro problema es el síndrome postrombótico, caracterizado por dolor crónico, edema y limitación funcional de la extremidad afectada», continuó, añadiendo que «se estima que entre un 20 y un 50 por ciento de los pacientes puede desarrollar algún grado de síndrome postrombótico, mientras que aproximadamente un 10-20 por ciento presenta formas moderadas o graves, con una repercusión significativa en su calidad de vida».
Síntomas y alertas de la trombosis
En lo referente a los signos de alerta, Mimica destacó que los más comunes son el aumento de volumen de la extremidad, el dolor, la sensación de pesadez y la limitación funcional para caminar. «La intensidad de estos síntomas depende principalmente de la extensión y localización de la trombosis, siendo generalmente más grave cuando hay afectación de las venas proximales, especialmente en la región iliofemoral», explicó.
«En casos severos, puede surgir excepcionalmente una complicación conocida como flegmasia cerúlea dolens, caracterizada por una obstrucción venosa masiva que compromete la perfusión de los tejidos y puede poner en peligro la viabilidad de la extremidad, constituyendo una emergencia médica que requiere valoración y tratamiento inmediatos», añadió.
Técnicas avanzadas en el tratamiento de la trombosis
Profundizando en las técnicas mínimamente invasivas, Mimica señaló la trombectomía mecánica, que permite extraer directamente el trombo, y la trombólisis dirigida por catéter, que facilita su disolución mediante fármacos. «Ambas técnicas pueden combinarse y, en ciertos casos, complementarse con angioplastia o la implantación de ‘stents’ venosos», indicó, subrayando que «los nuevos dispositivos de trombectomía mecánica representan un avance significativo en dos aspectos fundamentales: eficacia y seguridad».
«Estos dispositivos permiten extraer grandes cantidades de trombo de forma rápida y efectiva, restaurando el flujo venoso, lo que puede favorecer una recuperación más rápida de los síntomas, facilitar la reintegración temprana a las actividades habituales y mejorar la calidad de vida de los pacientes, con el objetivo adicional de reducir el riesgo y la gravedad del síndrome postrombótico a largo plazo», agregó para concluir, resaltando el estudio prospectivo multicéntrico liderado por el Hospital Universitario de Guadalajara para evaluar los resultados clínicos y la seguridad de estos tratamientos.






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