Alerta internacional por el deterioro de la seguridad alimentaria en Sudán
Cerca de 30 países, incluyendo España y Estados Unidos, han emitido una declaración conjunta en la que advierten del «alarmante deterioro» en la seguridad alimentaria del país africano y alertan del riesgo de hambruna en los próximos meses. En el comunicado, estos países subrayan que la situación requiere una acción inmediata para salvar vidas y prevenir la crisis alimentaria que se agudiza a causa del conflicto en la región.
La situación en Sudán: conflicto y obstáculos humanitarios
El conflicto en Sudán, iniciado en abril de 2023 por desacuerdos sobre la integración del grupo paramilitar en las Fuerzas Armadas, ha desembocado en una de las mayores crisis humanitarias de los últimos años. La intervención de varios países en apoyo a diferentes bandos y las continuas dificultades para facilitar la ayuda han agravado la situación. Miles de personas han sido desplazadas, y las infraestructuras críticas han sido dañadas, dificultando el acceso a servicios básicos y a la asistencia humanitaria.
El secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, ha hecho un llamado a cesar las hostilidades y proteger a la población civil. En sus declaraciones en redes sociales, Guterres afirmó que «en Sudán, una guerra por el poder puramente interna, avivada por actores externos, se ha convertido en una guerra contra la población civil». Además, reiteró que «los combates deben cesar» y que «la ayuda humanitaria debe llegar sin obstáculos».
El funcionario también subrayó la importancia de mantener la unidad, soberanía e integridad territorial de Sudán, destacando que el futuro del país «debe ser forjado por el pueblo sudanés a través de un proceso político inclusivo».
Preocupación global por la seguridad alimentaria y las medidas propuestas
La crisis alimentaria en Sudán ha empujado a numerosos países a alertar sobre la situación. Entre ellos, Estados Unidos y España han incidido en la necesidad de una intervención urgente, dado que aproximadamente 19,5 millones de sudaneses, el 41% de la población, enfrentan inseguridad alimentaria aguda, incluyendo cinco millones que están en niveles de emergencia. De no adoptarse medidas inmediatas, la proyección indica que el número de niños con desnutrición aguda grave podría superar las 825.000, y las zonas afectadas podrían duplicarse, partiendo de una estimación inicial de catorce áreas de inseguridad alimentaria.
Las principales causas de esta crisis, según la declaración conjunta, incluyen el conflicto armado, el desplazamiento masivo, la destrucción de infraestructuras, la interrupción de los servicios sanitarios y las cadenas de suministro. Además, la ayuda internacional se ve obstaculizada por la obstrucción sistemática y los efectos de El Niño, lo que complica aún más los esfuerzos de asistencia humanitaria.
Los países peticionaron a las partes en conflicto que eliminen los obstáculos para la asistencia y facilitar un acceso humanitario completo y seguro en todo el país, en especial en la región de Darfur, mayoritariamente controlada por las RSF. También solicitaron la protección del personal humanitario y el cese de ataques contra infraestructuras civiles relacionadas con la agricultura y la producción de alimentos.
En su comunicado, las naciones firmantes pidieron aumentar urgentemente la financiación internacional para responder a las crecientes necesidades, apoyar el cultivo de invierno y reforzar las respuestas a nivel local, con el fin de prevenir una hambruna que podría tener consecuencias devastadoras en la población civil.
Respuesta del Gobierno sudanés y críticas a la politización de la ayuda
El Ministerio de Exteriores de Sudán ha declarado que la situación de la seguridad alimentaria en el país se mantiene «estable» y que las reservas estratégicas y las actividades agrícolas en curso son suficientes para satisfacer las necesidades del país y garantizar un alto nivel de seguridad alimentaria. En un comunicado divulgado en redes sociales, han agradecido el apoyo internacional y aseguraron que, pese a las adversidades, el gobierno ha logrado suministrar alimentos y medicamentos en condiciones extremas, sin que aún se haya reportado una hambruna generalizada.
Por otra parte, Sudán evalúa actualmente los impactos de la escasez de precipitaciones, agravada por El Niño, el cambio climático y la expansión de la desertificación, además del desplazamiento forzado de comunidades agrícolas y la violencia en esas regiones. El gobierno ha comenzado a implementar medidas para abordar las carencias alimentarias en las áreas afectadas.
En respuesta a las propuestas de una posible tregua humanitaria, Jartum ha criticado que ciertos Estados y organizaciones intentan politizar la ayuda, buscando promover agendas propias bajo la fachada de un acuerdo humanitario. Estas acciones, denuncian, sirven a intereses políticos y pueden favorecer la rearmamentación y la expansión de la milicia rebelde, en detrimento de la estabilidad y la seguridad del país.
El conflicto se agravó tras la caída del régimen de Omar Hasán al Bashir en 2019 y el asesinato del primer ministro Abdalá Hamdok, conduciendo a una profunda crisis política y social. La comunidad internacional continúa preocupada por la grave situación humanitaria, marcada por la movilidad de millones de desplazados y refugiados, así como por el daño que se ha infligido a infraestructuras clave y la propagación de enfermedades en un país devastado por la guerra.





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