En la noche del viernes, Quentin Tarantino expresó que temía excederse al crear 'Malditos bastardos', una película que aborda directamente temas políticos y históricos. A pesar de su personalidad desenfrenada y sin filtros, el director toma decisiones con gran cuidado, especialmente cuando se trata de cómo los espectadores interpretan sus obras. La película es una de las más atrevidas de su carrera, ya que se sitúa en la Segunda Guerra Mundial y muestra un grupo de judíos de élite que lleva a cabo la caza y mutilación de oficiales nazis.
Además, el guion altera el final histórico: Adolf Hitler es asesinado y otros criminales del régimen son eliminados de forma violenta.
La consulta de amigos judíos fue clave para validar el tono de la película
El director consideró esta historia como parte de una serie sobre venganza, tras los éxitos de 'Kill Bill'. Se planteó la idea de que los judíos americanos podrían tomar el control de su propia historia y actuar en París ocupado por los nazis. Aunque el tono era muy respetuoso, Tarantino no se dejó llevar por el entusiasmo sin verificar si el tema era adecuado para el público. Por eso, consultó a sus amigos judíos sobre la idea, evaluando si era una narrativa que respetara los valores y emociones de esa comunidad.
Según recoge el libro 'Quentin Tarantino: The Iconic Filmaker and his Work', todos sus contactos judíos respondieron con entusiasmo. La mayoría expresó su apoyo para ver esta historia, lo que le dio al director la confianza necesaria para avanzar. A pesar de eso, Brad Pitt mostró ciertos reparos al unirse al proyecto. No fue por el ritmo acelerado de producción, sino porque el final de la película alteraba el curso histórico. El actor se preguntaba si sería bien recibido por el público, pero lo que ocurrió fue que la película se convirtió en una de las más aclamadas del director.






Dejá tu comentario
Comentá con tu nombre y Gmail. Tu correo es privado y nunca se publica.