En la noche del viernes, después de cinco años de haberla dejado en suspensión, decidí volver a ver El cuento de la criada. La serie, que se desarrolla en un mundo distópico basado en la novela homónima de Margaret Atwood escrita en 1985, cuenta con seis temporadas y ha sido reconocida como una de las mejores series distópicas de la historia de la televisión. El escenario es Gilead, una república totalitaria donde el fundamentalismo religioso convierte a las mujeres en propiedad del estado para resolver la baja tasa de natalidad mediante un ritual de reproducción forzada.
La protagonista, June, interpretada por Elisabeth Moss, se encuentra atrapada como criada en una casa de un comandante. Su hija también está en Gilead, y ella debe luchar para sobrevivir y recuperar a su hija. La historia explora temas como el abuso del poder y el fanatismo religioso, que hoy siguen siendo relevantes, especialmente en contextos como el movimiento de mujeres en Estados Unidos que proponen dejar de votar y ceder su voto a los hombres.
El abuso del poder y el fanatismo religioso en Gilead
La serie ha recibido numerosos premios, incluyendo 15 Emmy y dos Globos de Oro, entre ellos mejor actriz, mejor serie de drama y mejor fotografía, la cual se destaca como uno de los aspectos más icónicos del programa. Aunque la última temporada no transmite el mismo impacto que las anteriores, parece haber sido un intento de cerrar la historia de June de forma más fiel al libro original de Margaret Atwood.
Algunos críticos consideran que el final podría haber sido más ajustado, y que la serie se ha alargado demasiado. Sin embargo, este cierre responde mejor a la trama del libro, lo que da una sensación de coherencia. El cuento de la criada está disponible en plataformas como Netflix, Disney+, Prime Video, Movistar Plus y HBO Max. No hay excusa para no verla o retomarla.





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