Una familia uruguaya enfrenta la incertidumbre y el reclamo de respuestas ante la presunta muerte de uno de sus integrantes en el conflicto bélico entre Rusia y Ucrania. Se trata de Matías Ignacio Amaro Silva, de 36 años y padre de una niña de 11, quien habría fallecido en el frente de batalla sin que hasta el momento existan gestiones oficiales que confirmen su deceso o permitan iniciar la repatriación de su cuerpo.
Amaro Silva poseía instrucción en la infantería del Ejército Nacional y posteriormente integró las filas de la Policía de Uruguay. Antes de emprender su viaje hacia Europa del Este trabajaba como chofer de taxi. En febrero se desplazó hacia territorio ruso bajo la promesa de desempeñarse como cocinero. Sin embargo, al arribar al destino constató que la oferta laboral difería de la realidad y fue derivado a una instrucción militar acelerada antes de ser enviado al escenario de combate.
Del reclutamiento en Moscú a la pérdida de contacto
Las comunicaciones cotidianas con su entorno cercano se interrumpieron de forma drástica. El último intercambio de mensajes registrado por sus familiares directos ocurrió el 11 de abril. Pocos días después, la madre del expolicía recibió una notificación mediante la aplicación Telegram enviada por un usuario que afirmó pertenecer a la misma unidad militar de su hijo. En el mensaje se señalaba que Amaro Silva había caído en combate, que sus restos habían sido recuperados y que resultaba necesario contactar a un familiar en Rusia.
Ante el temor de ser víctima de un intento de estafa, la mujer descartó inicialmente la veracidad del escrito. No obstante, al prolongarse el silencio y no obtener novedades, intentó retomar la vía de contacto, pero la cuenta de mensajería ya había sido dada de baja.
Trámites diplomáticos y reclamos de la familia
Frente a la falta de certezas, los allegados acudieron a la oficina de Asistencia al Compatriota del Ministerio de Relaciones Exteriores en el mes de abril. Desde la Cancillería se les recomendó evitar la búsqueda por canales informales a la espera de un reporte por la vía diplomática. Sin embargo, ante la ausencia de avances, los allegados gestionaron por su cuenta la obtención de un certificado de defunción con sellos de las autoridades rusas, fechado el 11 de abril.
El documento fue presentado ante el Ministerio de Relaciones Exteriores para su verificación. Fuentes de la diplomacia uruguaya confirmaron estar al tanto de la situación, aunque puntualizaron que hasta la fecha las gestiones entabladas no han arrojado resultados concluyentes y que se mantienen abiertas diversas líneas de trabajo.
En el mes de agosto, la familia mantuvo un encuentro presencial en la embajada de Rusia en Montevideo, donde se les manifestó que los canales oficiales de información se articularían a través de la representación diplomática uruguaya en Moscú. Pese a ello, las consultas remitidas a la sede consular en la capital rusa indicaron únicamente que el nombre de Amaro Silva no figuraba en las dependencias de la morgue de esa jurisdicción. Ante el estancamiento de las actuaciones, los familiares dirigieron una carta al presidente Yamandú Orsi solicitando intervención institucional para confirmar la situación y repatriar el cuerpo.





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