En la noche del lunes, los rebeldes hutíes de Yemen declararon que habían respondido a una operación militar lanzada por las fuerzas de la coalición liderada por Arabia Saudí, con ataques contra instalaciones estratégicas en territorio Saudí. El portavoz militar de los hutíes, Yahya Sari, afirmó que se trataba de una "operación militar cualitativa y extensa" dirigida a objetivos como las plantas de Aramco en Abha, Najran y Jizán, así como a la base aérea de Jamis Mushait. Afirmó que esta acción era una respuesta directa a lo que calificó como una "brutal agresión" por parte del Reino Saudí.
Sari destacó que desde hace doce años el pueblo yemení ha sido víctima de un bloqueo y agresión por parte de Arabia Saudí, y señaló que en los últimos días se registraron 121 bombardeos. Uno de esos ataques, ocurrido el lunes, provocó una "masacre" en una prisión ubicada en la gobernación de Al Jauf. Según él, este hecho fue un acto de violencia contra civiles y refleja la postura agresiva del gobierno Saudí.
La coalición para Yemen, liderada por Arabia Saudí, respondió con un comunicado este martes en el que afirmó que "tomará todas las medidas y acciones necesarias" para neutralizar a los hutíes. El portavoz oficial de la alianza, Turki al Maliki, señaló que los ataques hutíes han tenido como objetivo "objetivos civiles y económicos" en ciudades como Abha, Jamis Mushait, Jizán y Najrán, lo que ha provocado heridas a 73 personas, incluyendo mujeres y niños.
Al Maliki denunció que estos hechos constituyen una "flagrante violación de la soberanía del Reino" y una amenaza directa para la seguridad de sus ciudadanos y residentes. Afirmó que los ataques atacan deliberadamente recursos nacionales, instalaciones civiles y bienes públicos, lo que confirma un comportamiento "criminal extremista" que rechaza la paz en Yemen y en los países vecinos Árabes e islámicos.
La coalición Saudí insistió en que sus fuerzas adoptarán "todas las medidas operativas necesarias" para proteger los bienes nacionales y garantizar la seguridad de sus ciudadanos. El comunicado también subrayó que los ataques hutíes han sido una escalada que confirma la hostilidad e irresponsabilidad de la milicia terrorista.
Sari reiteró que los hutíes han lanzado "decenas de misiles balísticos y drones" contra objetivos saudíes, asegurando que los ataques fueron precisos y causaron daños significativos. Afirmó que las fuerzas armadas yemeníes responsabilizan al enemigo Saudí de la escalada y que responderán con "contundencia" a cada ataque.
No dudará en lanzar "ataques aún más fuertes y de mayor alcance" contra Arabia Saudí, señaló Sari. Afirmó que las acciones del gobierno Saudí no podrán intimidar a sus fuerzas, y que al contrario, estarán más decididos a hacer frente a cualquier agresión o ataque.
Sari, líder de la coalición liderada por Riad, afirmó que con la ayuda y la fuerza de Dios seguirán operando en las profundidades de Arabia Saudí, atacando concentraciones de tropas y manteniendo una estrategia de asedio que se extiende hasta que se detenga la agresión y se levante el bloqueo a su país.
El secretario general del Consejo de Cooperación para los Estados Árabes del Golfo (CCG), Jasem Mohamed al Budaiui, expresó una CONDENA inequívoca por los ataques de los hutíes contra Arabia Saudí, que incluyen bienes nacionales, infraestructura civil y objetivos civiles.
Al Budaiui señaló que estos ataques se realizaron en violación flagrante de las normas y leyes internacionales, con un desprecio deliberado por la seguridad de los civiles y la estabilidad regional.
Los hutíes denuncian ataques contra objetivos estratégicos en Arabia Saudí
Afirmó que dichos hechos revelan las intenciones maliciosas de los hutíes y su rechazo explícito a cualquier esfuerzo por alcanzar la paz y la estabilidad en Yemen.
Atacar instalaciones civiles y capacidades nacionales, según el comunicado, constituye un acto terrorista condenable que no puede justificarse bajo ningún pretexto.
El secretario general destacó que esta conducta representa un desafío directo a la comunidad internacional y una amenaza para la paz y la seguridad regionales e internacionales.
Reiteró la necesidad urgente de que la comunidad internacional adopte una postura firme y disuasoria, exija responsabilidades a quienes cometieron los ataques y a quienes los apoyan –como Irán–, y se comprometa a poner fin a esta conducta terrorista que pone en riesgo la seguridad regional.
Los enfrentamientos comenzaron después de que los hutíes anunciaran un bloqueo marítimo a Arabia Saudí en julio, tras denunciar ataques saudíes contra sus posiciones.
Las autoridades saudíes respondieron con una misión internacional para proteger el mar Rojo de los ataques de los rebeldes contra la navegación.
La semana pasada, los hutíes lanzaron una ofensiva en la costa del mar Rojo y en las zonas cercanas al estrecho de Bab el Mandeb.
En respuesta, las fuerzas internacionales lideradas por Riad ejecutaron una campaña de bombardeos para apoyar a las tropas gubernamentales.
En enero, esas fuerzas lograron establecer control en zonas del Sur del país tras la disolución del Consejo de Transición del Sur (CST), con el respaldo de los Emiratos Árabes Unidos (EAU).
La situación amenaza con provocar el colapso total de la tregua firmada en 2022, después de años de conflicto y en medio de los esfuerzos mediados por Naciones Unidas para lograr un acuerdo de paz que termine con el conflicto abierto desde 2014, uno de los más graves a nivel internacional.





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