Las negociaciones internas dentro del bloque regional volvieron a cerrarse sin avances concretos respecto a la distribución de uno de los beneficios más codiciados del entendimiento comercial con la Unión Europea. Los delegados y ministros fueron incapaces de destrabar el mecanismo para repartir entre los cuatro socios el volumen de carne bovina que ingresará al mercado comunitario bajo aranceles preferenciales.
El foco de la disputa se centra en un cupo conjunto establecido en 99.000 toneladas, expresadas en equivalente de peso carcasa. Dicho volumen contempla un desglose del 55% para carne refrigerada y un 45% para la variante congelada, un segmento sumamente atractivo debido a la cotización elevada de determinados cortes en el Viejo Continente.
Paraguay mantiene una postura firme en las conversaciones
El principal escollo radica en la metodología para fraccionar el volumen global. Una de las alternativas barajadas consiste en tomar como referencia la participación histórica de cada Estado en las ventas externas hacia el mercado europeo, un criterio que beneficia directamente a los exportadores de mayor volumen.
Sin embargo, Asunción ha manifestado su rechazo a una asignación fundamentada exclusivamente en los antecedentes de comercialización. La postura paraguaya apunta a resguardar márgenes de expansión futura y evitar que los volúmenes históricos limiten las oportunidades venideras de inserción en el bloque europeo.
De este modo chocan dos posturas contrapuestas: aquellos socios que exigen reflejar el peso exportador consolidado y quienes abogan por un esquema que garantice un desarrollo más equilibrado para el conjunto de los integrantes.
Un entendimiento histórico con asignaturas pendientes
El pacto comercial entre el bloque sudamericano y la Unión Europea quedó formalizado en enero y comenzó su aplicación de carácter provisional el pasado 1 de mayo. Las autoridades lo califican como uno de los hitos comerciales más relevantes de la región, al unificar un mercado potencial de aproximadamente 720 millones de consumidores.
A pesar de la puesta en marcha, la integración no disolvió de manera automática las divergencias de criterio puertas adentro. La administración de los contingentes arancelarios demanda consensos permanentes entre los gobiernos firmantes.
El esquema normativo comunitario ya prevé cupos específicos para diversas producciones originadas en la región, abarcando desde azúcares y lácteos hasta porcinos, huevos, avicultura y etanol.
Presión exportadora y restricciones sanitarias
La falta de definiciones comienza a encender luces de alarma en los sectores productivos. Desde Brasil advirtieron la urgencia de contar con certezas operativas para organizar la planificación comercial de cara al próximo año.
Paralelamente, el escenario se complejiza debido a determinaciones recientes en el plano sanitario. La Unión Europea suspendió la recepción de determinados derivados cárnicos de origen brasileño a raíz de observaciones vinculadas al cumplimiento de estándares sobre el manejo de antimicrobianos, lo que añade fricciones a las tratativas diplomáticas y comerciales en curso.





Dejá tu comentario
Comentá con tu nombre y Gmail. Tu correo es privado y nunca se publica.