El empresario Mario Falak, reconocido por haber recuperado el Hotel Alvear Palace y por su estrecho vínculo con el expresidente Carlos Menem, falleció a los 82 años. Nacido el 1° de enero de 1944 en Lanús en el seno de una familia de inmigrantes judíos sirios, Falak construyó una trayectoria versátil que abarcó desde el sector financiero y las finanzas en el barrio de Once hasta el entretenimiento nocturno y la hotelería de alta gama.
Antes de dar el gran salto en la hotelería, Falak incursionó en la vida nocturna porteña en diciembre de 1980 al asociarse con Ricardo y Oscar Fabre para fundar New York City, una emblemática discoteca sobre la avenida Álvarez Thomas inspirada en Studio 54 que contó con la presencia de The Police en su inauguración. Sin embargo, su consagración empresarial llegó en 1983, cuando se asoció con David Sutton Dabbah para adquirir el Hotel Alvear Palace, un establecimiento fundado en 1932 que por entonces atravesaba una grave crisis financiera con pedido de quiebra en trámite. Bajo su conducción, el hotel recuperó su prestigio y se consolidó como uno de los máximos exponentes del lujo en la Argentina.
Durante los años noventa, su perfil trascendió el ámbito corporativo debido a su amistad personal con Carlos Menem, convirtiendo al Alvear en un punto habitual de encuentro para la dirigencia política y empresaria de la época. Su sociedad con el grupo Sutton se expandió con los años hacia la Patagonia, donde en el año 2000 adquirieron Galerías Pacífico y el 50% del hotel Llao Llao en Bariloche, operando junto a IRSA. Tras una etapa de alta exposición pública, Falak eligió transitar sus últimos años con extrema reserva hasta su fallecimiento el pasado viernes 28 de agosto.

Además de su impacto en la hotelería y la vida social porteña, la figura de Falak estuvo permanentemente vinculada a la trastienda del poder político y económico de los años noventa, una época en la que las fronteras entre los grandes empresarios y la función pública solían cruzarse con frecuencia. Su habilidad para negociar en contextos de crisis financieras complejas quedó demostrada no solo con el salvataje del Alvear Palace, sino también en su posterior desembarco en proyectos de envergadura regional junto al grupo Sutton y el fondo IRSA. A lo largo de su vida, supo cultivar un estilo de liderazgo tan pragmático como reservado, logrando mantenerse al margen de los flashes mediáticos durante sus últimos años tras haber construido un legado comercial que perdura en la memoria urbana de Buenos Aires.



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