Una jornada que transcurría con normalidad en el salón 306 de la Facultad de Medicina de la Universidad de la República (Udelar) se transformó este martes en una pesadilla absoluta, cuando un estudiante de 19 años atacó a puñaladas a una compañera de su misma edad. El violento episodio, registrado sobre las 18:30 horas, dejó al descubierto una agresión de extrema brutalidad marcada por la premeditación y una peligrosa obsesión personal del agresor hacia la víctima, quien en reiteradas oportunidades había rechazado sus propuestas e intentos de vinculación.
De acuerdo con la información recabada en el lugar de los hechos, el atacante, identificado como Federico y quien figura en sus redes sociales como cursante de la carrera, ingresó al salón de clases y le solicitó a la joven dialogar durante algunos minutos. Sin embargo, la aparente normalidad de la solicitud se desvaneció de inmediato cuando el alumno exhibió guantes de látex negros y extrajo un cuchillo de cocina que llevaba oculto entre sus abrigos, desatando un ataque sorpresivo e implacable contra la estudiante frente a la mirada atónita de los presentes.

Heridas devastadoras y el parte médico
La violencia desatada en el interior del recinto universitario dejó secuelas físicas devastadoras en la joven. Según constata el parte médico oficial al que accedió Montevideo Portal, el agresor le propinó múltiples cortes profundos en el rostro —destacándose dos graves heridas en el pómulo izquierdo— y una profunda lesión en el brazo derecho que afectó severamente tendones, músculos y huesos. Testigos directos que participaron de la asistencia primaria de la víctima resumieron el horror de la escena al señalar sin ambages que al agresor “la cara se la destruyó”.
Asimismo, el informe médico detalló que la estudiante recibió múltiples cortes en la zona del cuello, uno de los cuales se localizó a la altura de la cervical, provocándole intensas dolencias en la columna vertebral. Las fuentes vinculadas a la investigación indicaron que el propio agresor reconoció estar “obsesionado” con la joven, recriminándole que ella jamás le respondía los mensajes ni aceptaba salir con él, un móvil pasional que derivó en este salvaje intento de agresión física extrema dentro del centro de estudios.
Antecedentes de acoso y situación judicial
Tras perpetrar el ataque, el joven fue detenido en el mismo lugar de los hechos y puesto a disposición de la Fiscalía competente, la cual se apresta a formalizar su imputación en las próximas horas. No obstante, las indagatorias posteriores sacaron a la luz un preocupante historial de conducta. Según pudo saber este medio, el agresor, oriundo de la localidad de Salinas, ya acumulaba antecedentes durante su etapa liceal, donde madres de distintas alumnas habían presentado denuncias formales debido a que el joven realizaba tocamientos sin el consentimiento de las menores.
Este trasfondo encendió nuevas alertas sobre los filtros de contención institucional y las señales de advertencia previas en torno a personas con conductas agresivas. Mientras la comunidad universitaria exige respuestas y mayores garantías de seguridad en los edificios de la Udelar, la Justicia avanza firmemente en el análisis de las pruebas para determinar las responsabilidades penales definitivas de Federico ante un hecho que sacudió profundamente a la opinión pública nacional.




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