En una entrevista que no dejó lugar a la diplomacia, Valeria Ripoll sacudió el tablero político al apuntar sus dardos hacia dos figuras que, desde ángulos distintos, ocupan un lugar central en su lista de preocupaciones: el ex fiscal de Corte, Jorge Díaz, y la ex intendenta de Montevideo, Carolina Cosse. Lejos de las respuestas medidas de la política tradicional, Ripoll fue directa, cruda y, por momentos, inquietante.
«Es una persona peligrosa»: el señalamiento a Jorge Díaz
Uno de los pasajes más tensos del intercambio ocurrió cuando se le consultó por lo que ella considera «lo peor del sistema político». Sin rodeos, Ripoll señaló a Jorge Díaz. La dirigente no solo cuestionó su rol, sino que describió una atmósfera de temor que rodea al ex fiscal. «Para mí es una persona peligrosa, no me gusta para nada», sentenció.
Para Ripoll, la influencia de Díaz en la actualidad política es una señal de alerta. Lo describió como alguien con una «incidencia enorme en este gobierno», pero —y aquí reside la gravedad de su denuncia— operando «en las sombras». Lo que más le alarma a la dirigente es la reacción que genera el solo hecho de nombrarlo: «Cada vez que hablo de él, mucha gente me dice que me cuide». Según Ripoll, este miedo instalado no es una percepción caprichosa, sino una realidad que le confirma que Díaz es un actor cuya impronta, movida por lo que ella define como «rencor», es nociva para la convivencia democrática.
La era de la «Intendencia Verde»: las críticas a Carolina Cosse
Tras definir su postura sobre Díaz, la entrevista derivó en Carolina Cosse. Ripoll mantuvo el tono de denuncia, enfocándose en lo que ella denomina la «utilización partidaria» de la Intendencia de Montevideo. «Nunca quiso ser intendenta, ella solamente fue intendenta para esto: para utilizar la intendencia en su beneficio», disparó, calificando el paso de Cosse por la comuna como una plataforma de lanzamiento electoral que priorizó el marketing por encima de las necesidades reales de los montevideanos.
El despliegue de los recursos municipales fue, según Ripoll, el eje de esa estrategia: «No teníamos 10 personas pintando semáforos de verde por todo Montevideo», ironizó sobre el uso de la identidad visual de la gestión. Para la dirigente, el desvío de recursos hacia TV Ciudad y la organización de eventos —como los 300 años de Montevideo, festejados según ella con urgencia electoral— fueron la prueba de un uso de la estructura pública como maquinaria de campaña.
Un escenario de «manotazos de ahogado»
Finalmente, Ripoll observó a una Cosse que hoy se encuentra fuera de su elemento. «No la veo cómoda en su rol», analizó, vinculando esa incomodidad a ciertas contradicciones, como sus marchas por Palestina seguidas de actos en la colectividad judía. Para la dirigente, estas posturas no reflejan convicción, sino «manotazos de ahogado» de una figura que perdió el protagonismo permanente que le daba el mando de la Intendencia.
El mensaje de Ripoll es claro: tanto en el caso de Díaz como en el de Cosse, ella percibe una forma de ejercer el poder que choca de frente con su visión de la política. Mientras sobre el ex fiscal proyecta una sombra de miedo y peligrosidad, sobre la ex intendenta deposita una acusación de gestión instrumental. Dos frentes de batalla que Ripoll decidió abrir sin filtros, marcando una cancha donde, asegura, no está dispuesta a ceder.






