autoridades recorriendo los puestos de la Central Hortícola del Norte en Salto

En las naves de la Central Hortícola del Norte (CHN), el ambiente no es el de una oficina gubernamental, sino el de los cajones de madera, el aroma a tierra húmeda y el ruido de los camiones que llegan antes del amanecer. Es ahí donde el Gobierno Departamental de Salto puso la mira para cerrar un circuito que, hasta ahora, solía ser más largo y menos eficiente: comprar los alimentos para los comedores municipales directamente a quienes los producen y venden en el departamento.

La confirmación llegó esta semana, tras una recorrida por los puestos de la central. No es solo un anuncio administrativo; es un cambio en la lógica de compras de una intendencia que maneja una demanda alimentaria crítica. A partir de ahora, la cadena se acorta: frutas, verduras y huevos saldrán de la Central Hortícola para alimentar a los cientos de salteños que dependen diariamente de los servicios de comedor de la administración local.

Una recorrida entre productores

El director de Desarrollo Social, Facundo Marziotte, caminó los pasillos de la CHN junto al delegado del gobierno departamental en la gobernanza de la central, Martín de Abreu. La intención fue clara desde el inicio: que los números del Estado alimenten la economía de casa.

En los puestos, los productores no solo ven un cliente más, sino una oportunidad de estabilidad. Para quien trabaja la tierra en las afueras de la ciudad, lidiar con intermediarios suele ser una lucha constante por centavos que se pierden en el camino. Al eliminar eslabones innecesarios, la Intendencia asegura frescura para sus platos y un precio justo que queda en manos salteñas.

Impacto en la mesa y en la economía local

La iniciativa toca dos puntos sensibles de la administración: el gasto público eficiente y la calidad de la comida. Los comedores municipales no son un servicio menor; son el sostén alimentario de muchas familias que encuentran allí su plato principal del día.

  • Calidad garantizada: Al comprar en la central, se garantiza que el producto sea estacional, fresco y con menos tiempo de almacenamiento y traslado.

  • Dinero circulante: La compra local actúa como un estímulo directo. Lo que se paga en el comedor vuelve a los trabajadores del sector hortifrutícola del departamento, generando un efecto multiplicador.

  • Logística integrada: La gobernanza de la CHN ahora se vuelve un aliado estratégico para la Intendencia, permitiendo una articulación que debería haberse dado hace tiempo.

Para el usuario del comedor, esto significa que el tomate, la lechuga o el huevo que llega al plato proviene de un productor que conoce el terreno. Es, en esencia, volver a las raíces de una ciudad que se define, en gran medida, por lo que es capaz de cultivar.

La administración departamental busca así que la Central Hortícola del Norte no sea solo un polo de ventas mayoristas, sino un motor de desarrollo social. La prueba de fuego será la continuidad: mantener estos circuitos funcionando cuando los precios de mercado fluctúen. Por ahora, el paso está dado y, entre los cajones de los productores salteños, la medida se recibe con el alivio de quien ve, finalmente, un respaldo real a su esfuerzo diario.