
Desmantelan célula terrorista en Jerusalén Este
En un operativo conjunto, el Shin Bet y la Policía de Israel anunciaron el desmantelamiento de una supuesta célula terrorista compuesta por residentes de Jerusalén Este. Este grupo, según las autoridades, estaba operado por Salá Hamuri, un abogado y activista francopalestino deportado a Francia en diciembre de 2022. Las fuerzas de seguridad israelíes vinculan a Hamuri con el Frente Popular para la Liberación de Palestina (FPLP), considerado por Israel como una organización terrorista.
El comunicado oficial del Shin Bet detalla que la operación se llevó a cabo tras la detención de cinco activistas de la organización en noviembre y diciembre de 2025. Estos individuos fueron arrestados bajo la sospecha de haber sido reclutados por Hamuri para llevar a cabo actividades terroristas en territorio israelí. Las autoridades sostienen que el activista se reunió en Europa con miembros de la célula y les proporcionó herramientas para establecer una infraestructura destinada a promover acciones violentas.
Durante la investigación, se reveló que Hamuri habría facilitado a sus reclutas teléfonos con comunicaciones encriptadas, lo que habría permitido mantener la clandestinidad de sus operaciones. Además, se identificaron diversas acciones realizadas por los miembros de la célula para fomentar actividades terroristas en la zona de Jerusalén.
Cargos y antecedentes de Salá Hamuri
El comunicado también informa que se han presentado cargos contra dos de los detenidos, los hermanos Yazid y Said Dado. Ambos enfrentan acusaciones de pertenencia activa a una organización terrorista, posesión ilegal de bienes con fines terroristas, conspiración para cometer delitos e intento de conspiración para llevar a cabo actos de terrorismo.
Las autoridades israelíes centran gran parte de su atención en Hamuri, a quien acusan de haber operado durante años en contra del Estado de Israel. Se menciona que el activista participó en el intento de asesinato del rabino Ovadia Yosef en 2005. Como resultado de su implicación en actividades terroristas, se le revocó la residencia israelí en 2022, lo que llevó a su deportación a Francia.
Desde su llegada a Europa, las autoridades israelíes sostienen que Hamuri ha mantenido contacto con elementos terroristas que operan en nombre del «eje chií». Se le acusa de dirigir ataques y actividades terroristas en territorio israelí, aprovechando su origen y vínculos con la región para reclutar a terroristas locales. Al mismo tiempo, se señala que Hamuri promueve activamente la causa palestina, lo que añade una capa de complejidad a su figura.
La situación en Jerusalén Este sigue siendo tensa, con un constante runrún sobre las actividades de grupos militantes en la zona. La comunidad internacional observa de cerca estos desarrollos, en un contexto donde las tensiones entre israelíes y palestinos continúan siendo un tema candente. La respuesta de las autoridades israelíes a estas amenazas se enmarca en un esfuerzo más amplio por mantener la seguridad en un entorno cada vez más volátil.
El operativo del Shin Bet y la Policía de Israel refleja la determinación de las autoridades de actuar frente a lo que consideran amenazas inminentes. La detención de los activistas y la vinculación de Hamuri con actividades terroristas subrayan la complejidad del conflicto y la persistencia de redes que operan en la sombra.
La situación en Jerusalén Este, donde la población enfrenta desafíos diarios, se ve agravada por estas acciones. Las autoridades locales y los ciudadanos de a pie siguen de cerca los acontecimientos, conscientes de que cada detención y cada operación de seguridad pueden tener repercusiones en la vida cotidiana.
En medio de este panorama, la figura de Salá Hamuri se convierte en un punto de referencia en el debate sobre la seguridad y la política en la región. Su deportación y las acusaciones en su contra han generado un amplio espectro de reacciones, tanto en Israel como en el ámbito internacional.
La tensión en Jerusalén Este no parece disminuir, y las autoridades continúan su labor de inteligencia y seguridad. La población, por su parte, vive en un clima de incertidumbre, donde el runrún de la violencia y la política se entrelazan en un contexto que parece no tener fin.
Las acciones del Shin Bet y la Policía de Israel son solo una parte de un conflicto más amplio, donde cada movimiento es observado y analizado por todos los actores involucrados. La situación sigue siendo delicada, y las repercusiones de estos operativos se sentirán en el futuro cercano.
El abogado y activista Salá Hamuri, deportado a Francia, es señalado como un actor clave en esta trama.





