
Denuncias sobre condiciones en Delaney Hall
Tres congresistas demócratas han alzado la voz en torno a las condiciones en el centro de detención de migrantes Delaney Hall, ubicado en New Jersey. La gobernadora del estado, Mikie Sherrill, ha denunciado que se le impidió el acceso a las instalaciones, donde se han reportado múltiples quejas sobre condiciones «inseguras e inconstitucionales».
Sherrill expresó su preocupación tras escuchar relatos desgarradores de familias y defensores de derechos humanos. En un mensaje en redes sociales, afirmó que «las personas recluidas allí son padres, madres, hijos e hijas que merecen ser tratados con dignidad». La gobernadora también criticó la negativa de las autoridades del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) para permitir su ingreso, lo que, según ella, genera más dudas sobre lo que se intenta ocultar.
La mandataria ha manifestado su oposición a la privatización de los centros de detención y ha prometido seguir luchando por el cierre de Delaney Hall. Reconoció la labor de los grupos de defensa de derechos civiles, con quienes mantiene una estrecha coordinación, y destacó la importancia de hacer responsable al Departamento de Seguridad Nacional.
El senador Cory Booker, también demócrata por New Jersey, se sumó a las críticas, señalando que «las condiciones son deplorables». Booker mencionó que varios inmigrantes están en huelga de hambre en protesta por sus derechos humanos. «Estamos trabajando con nuestros socios en el estado para poner fin a esta pesadilla», aseguró, añadiendo que regresará a Delaney Hall para realizar una inspección.
Reacciones y desmentidos
Además de Sherrill y Booker, otros congresistas, como Andy Kim, Nellie Pou y Frank Pallone, han expresado su preocupación por la situación en Delaney Hall. Kim relató que los detenidos protestaban por la falta de debido proceso, la calidad de la comida y el maltrato. Según su testimonio, la respuesta de ICE fue enviar un vehículo blindado y agentes armados, lo que intensificó la tensión en el lugar.
El senador Kim criticó la actuación de las autoridades, afirmando que varios civiles fueron sometidos y que se utilizaron balas de pimienta y gas lacrimógeno contra la multitud. En este contexto, subrayó que Delaney Hall representa un «fracaso» de la administración actual y que la única solución viable es su cierre.
En respuesta a estas acusaciones, el secretario de Seguridad Nacional, Markwayne Mullin, desmintió las denuncias, afirmando que «no hay ninguna huelga de hambre en Delaney Hall» y que las condiciones en el centro no son precarias. En un mensaje en redes sociales, acusó a los políticos de Nueva Jersey de utilizar la situación con fines políticos, sugiriendo que buscan «clics para recaudar fondos».
Mullin también criticó a los congresistas por difamar a las fuerzas del orden de ICE durante el fin de semana del Día de los Caídos, argumentando que deberían estar agradecidos por los esfuerzos de estas fuerzas para expulsar a criminales del estado. En su mensaje, cuestionó si los políticos querrían tener a esos delincuentes como vecinos, instando a una cooperación más efectiva en la aplicación de las leyes migratorias.
La situación en Delaney Hall sigue generando un intenso debate en el ámbito político y social, con un creciente número de voces que exigen una revisión de las condiciones en las que se encuentran los migrantes detenidos. La presión sobre las autoridades para que se tomen medidas adecuadas continúa aumentando, mientras las familias y defensores de derechos humanos siguen alzando sus voces en busca de justicia y dignidad para los detenidos.
El debate sobre la gestión de los centros de detención de migrantes en Estados Unidos se intensifica, con un llamado a la rendición de cuentas y la necesidad de garantizar el respeto a los derechos humanos.





