
Investigación en curso sobre el gobernador de Sinaloa
El gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, se presentó este martes ante la Fiscalía General de la República (FGR) en Culiacán. Su comparecencia se enmarca en una investigación impulsada por Estados Unidos, que lo vincula con el narcotráfico.
Rocha Moya comunicó a través de sus redes sociales que respondió a las preguntas formuladas por la agente del Ministerio Público Federal. Aseguró tener la «firme determinación» de acudir a cualquier llamado de la autoridad investigadora, «en el momento que así lo juzgue necesario».
El político sinaloense expresó su confianza en el sistema judicial mexicano y en el Estado de Derecho. Afirmó que no dejará de luchar «con la frente en alto» para que «la verdad prevalezca». Esta declaración se produce en un contexto donde la percepción pública sobre la corrupción y el narcotráfico en la política mexicana es un tema recurrente en el runrún de la ciudadanía.
Vínculos con el narcotráfico y el cártel de Sinaloa
La situación de Rocha Moya se complicó a principios de mayo, cuando anunció que dejaría temporalmente su cargo tras la notificación de la FGR sobre la apertura de la investigación. Esta acción fue resultado de acusaciones del Departamento de Justicia de Estados Unidos, que lo relacionan con el cártel de Sinaloa.
Su nombre fue mencionado en un testimonio del líder del cártel, Ismael ‘El Mayo’ Zambada, quien fue detenido en julio de 2024. En ese testimonio, Zambada afirmó que su captura fue producto de una emboscada orquestada por Joaquín Guzmán, hijo del famoso narcotraficante Joaquín ‘Chapo’ Guzmán. Según Zambada, la emboscada se presentó bajo la excusa de un encuentro para resolver diferencias entre Rocha Moya y el exalcalde de Culiacán, Héctor Cuen Ojeda, quien fue asesinado en un presunto atraco.
La acusación estadounidense sostiene que Rocha fue elegido gobernador en 2021 con el apoyo de ‘Los Chapitos’, la facción del cártel liderada por los hijos del ‘Chapo’ Guzmán. A pesar de estas graves acusaciones, Rocha ha negado en reiteradas ocasiones cualquier vinculación con el narcotráfico.
El contexto político en México, marcado por la lucha contra el narcotráfico y la corrupción, ha generado un clima de desconfianza entre la población. La Cuarta Transformación, impulsada por el expresidente Andrés Manuel López Obrador, ha prometido un «saneamiento» en las instituciones, pero los casos como el de Rocha Moya ponen a prueba la credibilidad de estas reformas.
En su mensaje, el gobernador con licencia también destacó el «liderazgo honesto» de la actual jefa del Ejecutivo, Claudia Sheinbaum, a quien reivindicó como una mandataria que «lucha con inteligencia y profundo patriotismo» por el respeto a la soberanía nacional. Esta afirmación se produce en un momento en que la política mexicana enfrenta desafíos significativos en la lucha contra el crimen organizado.
La investigación sobre Rocha Moya continúa, y su futuro político se encuentra en una encrucijada. La atención de los medios y la opinión pública está centrada en el desenlace de este caso, que podría tener repercusiones no solo para el gobernador, sino también para el panorama político en Sinaloa y en todo el país.
La situación actual refleja la complejidad de la relación entre la política y el narcotráfico en México, donde las acusaciones y las investigaciones son parte del día a día. La ciudadanía sigue de cerca los acontecimientos, esperando que se esclarezcan las acusaciones y se haga justicia.
Rubén Rocha Moya ha sido un personaje clave en la política sinaloense, y su comparecencia ante la FGR marca un capítulo importante en su carrera. La investigación sigue su curso, y el desenlace podría cambiar el rumbo de su gestión y de la política en Sinaloa.





