
El diputado de Identidad Soberana adelantó que votará la propuesta que indague a todas las administraciones sin excepciones. En un tenso ida y vuelta periodístico, justificó sus haberes y la suplencia de su hija argumentando que el pueblo convalidó su propuesta moral en las urnas.
La llegada de los sectores alternativos a las cámaras legislativas prometía romper la modorra del debate tradicional, y las primeras pulseadas presupuestales y de control no están defraudando esa expectativa. El diputado del [parlamento uruguay], Gustavo Salle, volvió a encender las alertas de la bancada mayoritaria al fijar una posición irreductible frente a la inminente votación de las comisiones investigadoras sobre la Administración de los Servicios de Salud del Estado (ASSE). En momentos donde el Frente Amplio y los partidos tradicionales miden fuerzas y ensayan acuerdos de pasillo para acotar los períodos de revisión técnica, el líder de Identidad Soberana advirtió que no se prestará al juego de las mayorías relativas si eso implica generar «vacas sagradas» dentro del sistema político uruguayo.
El quiebre de las negociaciones entre los bloques mayoritarios dejó sobre la mesa dos proyectos de resolución que se votarán en los primeros días de junio. Durante una entrevista central conducida por los periodistas del panel, donde el legislador mantuvo un cruce verbal de altísimo voltaje respecto a la coherencia de sus ingresos públicos, Salle aclaró que su fuerza política no realizará cálculos de ingeniería electoral ni alianzas tácticas con el Frente Amplio para salvar la mitad de la auditoría. Su postura apunta de forma directa a respaldar la moción que extienda los controles hacia la gestión de figuras como Cristina Lustenberg y Leonardo Danza, rechazando de cuajo el proyecto de la izquierda que pretende recortar la línea temporal de responsabilidades.
Para Salle, la mera presentación de estas comisiones funciona como un espejo que expone la fragilidad discursiva de sus pares en las cámaras. La tensión en el set televisivo escaló a niveles personales cuando se lo arrinconó con el argumento de que, al no sumar sus dos bancas a la propuesta del Frente Amplio, el trámite general podría naufragar por falta de votos ante los desmarques de Cabildo Abierto. «Yo actúo conforme a lo que entiendo que es razonable, lógico y probo; la lógica indica que se tiene que investigar todo», retrucó el diputado, deslindando cualquier tipo de responsabilidad civil si el parlamento uruguayo termina en un callejón sin salida que consagre la impunidad administrativa de los directores médicos.
El sueldo bajo la lupa y la defensa del núcleo familiar
El cruce periodístico abandonó rápidamente los carriles técnicos de ASSE para ingresar en el terreno de las finanzas personales y las contradicciones de la nueva política. Al ser cuestionado con dureza por sus ingresos de 250.000 pesos mensuales en un país con salarios mínimos rezagados, Salle lejos de retroceder, redobló la apuesta discursiva asegurando que sus años de denuncias penales en solitario contra los contratos de UPM, la liquidación de Pluna y los negocios de Gas Sayago validan su retribución actual. Según el legislador de Identidad Soberana, su labor de contralor representa «el sueldo mejor invertido» de las arcas públicas, afirmando incluso que sus intervenciones le ahorraron millones de dólares en pérdidas al erario nacional.
La polémica por el denominado «amiguismo» institucional —un eje discursivo que el partido usó con fuerza durante la campaña— también tuvo su punto de quiebre cuando se le recordó que la segunda banca del sector está ocupada por su propia hija, Nicole Salle. La respuesta del abogado penalista fue tajante ante los micrófonos:
«Mi hija figuraba en la lista y antes, en un programa de televisión, con total lealtad dije que era mi suplente. Es una cuestión de confianza y al que no le guste, que no vote. El pueblo me dio 65.796 votos conociendo la propuesta.»
El legislador acusó al periodismo de manejar una animosidad histórica hacia su figura, tildando la estructura de medios tradicionales de actuar como un aparato que trabaja para el matrizamiento de los cerebros y el sostenimiento de una «cleptocorporatocracia» global.
Un modelo macroeconómico que asfixia el interior
Más allá de las rispideces del set, Salle aprovechó el espacio para delinear las bases de lo que considera la inviabilidad financiera del Uruguay actual, citando las recientes ponencias del economista Gabriel Odone ante las cámaras empresariales de ADM. El diputado alertó que el país requiere un endeudamiento diario de 17,8 millones de dólares para sostener el funcionamiento básico de sus instituciones, lo que equivale a confiscar de forma anticipada la riqueza de las futuras generaciones de uruguayos mediante compromisos de deuda externa que escapan al control soberano.
Como alternativa productiva para reactivar el empleo y contener las tasas de criminalidad en el interior del país —donde planifica giras políticas consecutivas por los departamentos de Salto y Paysandú—, Identidad Soberana propone un freno definitivo a la expansión del modelo narcoforestal celulósico instaurado desde 1985. El proyecto del sector apunta a redireccionar los recursos hacia la industrialización del cuero, la lana y la reactivación de la industria frigorífica local, combinando estas medidas con una reforma constitucional que otorgue carácter vinculante y penal a las observaciones de ilegalidad que emita el Tribunal de Cuentas sobre los gastos del Poder Ejecutivo.





