El presidente de Yemen, Rashad al Alimi, declaró este domingo la "máxima alerta" nacional hasta que se cumpla la misión y se logre una victoria rotunda. Desde la sede del Gobierno yemení en Adén, el jefe del Consejo de Liderazgo Presidencial anunció el inicio de una gran contraofensiva con el objetivo de expulsar a los hutíes de la capital, Saná, tras más de una década bajo su control, y derrotar al movimiento Ansarolá, respaldado por Irán, en todo el territorio nacional.
"En virtud de nuestra responsabilidad constitucional y tras completar los procedimientos y medidas necesarios, anunciamos el inicio de las operaciones militares para recuperar los territorios restantes de la República y extender la autoridad del Estado y sus instituciones sobre todo el territorio nacional", afirmó al Alimi.
"Las fuerzas armadas, las fuerzas de seguridad y todas las formaciones militares para que comenzaran a implementar las tareas que se les habían asignado, de acuerdo con los planes aprobados, hasta que el país sea liberado del control de la milicia terrorista hutí", precisó el jefe del Consejo de Liderazgo Presidencial.
Los hutíes iniciaron el 3 de septiembre una ofensiva en zonas de las provincias de Taiz y Hodeida, y desde entonces han conseguido avances significativos en el territorio, entre ellos la ocupación de la ciudad de Moca y los alrededores del estrecho de Bab el Mandeb. Este avance representa un duro golpe para las autoridades reconocidas internacionalmente que dirigen el país bajo el Liderazgo de Al Alimi.
Los enfrentamientos se han intensificado aún más este fin de semana, especialmente entre las fuerzas hutíes y las saudíes, aliadas del Gobierno de Adén, que intercambiaron fuertes ataques aéreos que han llegado hasta los alrededores de la capital yemení, Saná, y han afectado también las regiones saudíes de Asir, donde una persona resultó herida, y Najrán. Este aumento de las hostilidades se produce tras más de una década de conflicto civil, que comenzó cuando los hutíes tomaron el control de Saná y amplias áreas del país en fines de 2014.
El conflicto ha dejado devastado a un país ya uno de los más pobres del mundo. Durante años la guerra se mantuvo en segundo plano, con una reducción notable en los enfrentamientos, intercambios escasos de prisioneros y una situación latente, especialmente por las campañas militares que los hutíes han lanzado contra Israel y la navegación en el mar Rojo, bajo instrucciones de Irán y como expresión de apoyo a la causa palestina. Se anunció también una PROMESA de AMNISTÍA y RESPETO a los intereses separatistas.
El jefe de Estado de Yemen dio a conocer que se inicia una contraofensiva con el objetivo de recuperar territorios que actualmente están bajo control de los hutíes. A su anuncio, el mandatario prometió una AMNISTÍA general para todos los miembros de las fuerzas hutíes que decidan dejar las armas. 'La puerta permanecerá abierta para todos aquellos que depongan las armas y regresen con sus familias y a su patria de acuerdo con los procedimientos anunciados', declaró.
Además, el presidente reiteró que no se permitirá venganza, represalias, ataques contra personas inocentes ni daños a la propiedad de los ciudadanos. 'Cada hogar yemení es un tesoro, cada ciudadano es una responsabilidad, y cada ciudad que recuperen debe sentir desde el primer momento que ha regresado al Estado, libre del yugo de la injusticia, la opresión y el racismo', afirmó.
Fuerzas del gobierno yemení lanzan contraofensiva contra los hutíes
El mandatario también se dirigió a los separatistas del sur de Yemen, que han estado en contacto con fuerzas opositores al gobierno y que desde hace meses han anunciado su intención de declarar independencia, rechazando cualquier tipo de intervención proveniente de Arabia Saudí, considerado el principal aliado del gobierno yemení.
Al Alimi insistió en su compromiso total con el proceso de diálogo en el sur, que está siendo impulsado por los representantes del Reino de Arabia Saudí, y reafirmó su posición de garantizar una solución justa e integral al problema del sur.
Las gobernaciones del sur soportaron la peor parte de la guerra, el desplazamiento y las presiones económicas, e hicieron enormes sacrificios que permanecerán inmortales en la memoria nacional, testimonio de la conciencia de su gente sobre la naturaleza del peligro que amenazaba a todos, y es nuestro deber honrar esos sacrificios y las honorables epopeyas heroicas
Así pues, 'a partir de este momento, todas las instituciones del Estado, militares, de seguridad y civiles, estarán en estado de máxima alerta', ha anunciado Al Alimi, 'hasta que se cumpla la misión y se logre una victoria rotunda con la ayuda de Dios, la valentía de nuestras fuerzas, la unidad de nuestro pueblo y el apoyo de nuestros hermanos y amigos'.






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