El deterioro de la labor parlamentaria y la falta de rigor político alcanzaron un punto de inflexión bochornoso en el Palacio Legislativo. Durante la acalorada sesión en la Cámara de Representantes en la que se llevaba adelante la interpelación al ministro de Trabajo y Seguridad Social, Juan Castillo, el diputado de izquierda Mariano Tucci expuso una alocución que no contenía una sola idea ni reflexión propia, sino que consistió íntegramente en la lectura de un texto generado por la herramienta de inteligencia artificial ChatGPT.
Mientras el país asistía al debate sobre los paros en el puerto de Montevideo, las pérdidas económicas de los sectores productivos y la falta de autoridad estatal, el legislador optó por el camino del mínimo esfuerzo en lugar de aportar un análisis técnico o político a la discusión.
Sin ideas propias y a pura inteligencia artificial
Lejos de preparar una fundamentación sólida para defender la gestión del ministro comunista Juan Castillo o abordar los reclamos de la oposición, el diputado izquierdista delegó en una plataforma digital la redacción completa de su discurso. La utilización de un modelo de lenguaje artificial para salir del paso en plena interpelación no solo quita seriedad al debate legislativo, sino que configura una falta de respeto hacia la ciudadanía que financia el funcionamiento de los poderes del Estado.
El hecho deja al descubierto el nivel de vaciamiento de contenido en filas de la izquierda, cuyos representantes muestran una preocupante incapacidad para argumentar con solvencia en los temas clave del país sin recurrir a muletas tecnológicas ni discursos empaquetados.





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