La selección uruguaya de básquetbol se enfrentó a Puerto Rico con mucho en juego en el Antel Arena y no dejó pasar la oportunidad de dar un golpe de autoridad. El combinado visitante encontró rápido la forma de lastimar en el arranque del encuentro, pero la celeste logró corregir sus problemas defensivos iniciales, bajar el ritmo y llevar el trámite a un terreno que le convenía. Con un recinto colmado y empujando en el tramo decisivo, el equipo dirigido tácticamente por Gerardo Jauri supo resistir la fuerte reacción visitante para terminar quedándose con un triunfo enorme por 80-75, un resultado clave que acerca un poco más el sueño de volver a disputar una Copa del Mundo.
El inicio del juego mostró a un quinteto uruguayo con dificultades para contener el pick central rival, sufriendo por las incursiones de José Alvarado y las continuaciones de Ismael Romero, sumado al goleo exterior de Ethan Thompson. Sin embargo, lo positivo en esa primera manga fueron los altos porcentajes en triples, destacándose la conducción de Bruno Fitipaldo y las bombas convertidas por Gonzalo Iglesias y Joaquín Rodríguez. Una vez ajustada la marca, el equipo mejoró la intensidad defensiva y encontró respuestas en la verticalidad aportada desde el banco por Nicola Pomoli y Emiliano Serres, llegando a sacar una máxima renta de once puntos en el amanecer del segundo cuarto.
El sufrimiento del complemento y la expulsión de Rodríguez
El segundo tiempo trajo complicaciones tempranas cuando Joaquín Rodríguez fue descalificado por doble falta técnica, situación que Puerto Rico aprovechó rápidamente para igualar el marcador en 43 puntos. Pese a perder a uno de sus goleadores y quedar trancado en ofensiva ante la zona rival, Uruguay sobrevivió gracias al trabajo defensivo colectivo, a la experiencia de Fitipaldo y a dos triples vitales convertidos por Martín Rojas y Santiago Véscovi. El jugador celeste se puso el equipo al hombro y, junto a un buen reingreso de Luciano Parodi en la conducción, permitió que el dueño de casa ingresara al cuarto final arriba por 64-55.
El vértigo característico del conjunto boricua volvió a dinamitar la diferencia en el inicio del último período. Con la calidad inagotable de Thompson y el peso de Romero en la pintura, la visita se puso a tiro de un doble en repetidas ocasiones. Un arbitraje discreto complicó el cierre con la expulsión de George Conditt por faltas y protestas, pero la celeste contestó con carácter. Tras un parcial vital de 5-0 coronado por un bombazo fundamental de Gonzalo Iglesias —haciendo recordar históricos triples de alapívots celestes ante este mismo rival—, el partido se quebró definitivamente a favor del local.

Un final con el corazón en la boca
Los instantes finales se vivieron con máxima tensión y el público volcado por completo en las tribunas del Antel Arena, saltando en cada rebote y defendiendo cada pelota. La sentencia definitiva llegó desde la línea de libres en las manos de Véscovi, decretando el 80-75 final que desató la alegría en todo el plantel. Con este resultado histórico y de hondo calado anímico, la celeste continúa escalando posiciones en la tabla de las Eliminatorias y se consolida firmemente en el segundo puesto, ilusionando a todo el país con el objetivo mundialista.





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