Un nuevo episodio de tensión marítima se registró en el mar de China Meridional luego de que la Administración de la Guardia Costera (CGA) de Taiwán empleara cañones de agua para expulsar a una embarcación de bandera china que realizaba faena no autorizada en aguas restringidas cercanas a la isla Pratas (Dongsha).
El operativo, encabezado por el patrullero taiwanés Yunlin, se desencadenó tras detectar a dos barcos chinos operando a unos 50 kilómetros al este del atolón. Mientras una de las embarcaciones acató las advertencias por megafonía y se retiró del lugar, el pesquero identificado como Jin Sha permaneció anclado ignorando las intimaciones oficiales.

Escalada progresiva y asistencia a la tripulación
Ante la falta de respuesta, las fuerzas guardacostas aplicaron el protocolo de disuasión disparando agua al aire a 200 metros de distancia. Al no registrarse movimientos, el buque Yunlin redujo el margen y roció la cabina de mando del pesquero durante 90 segundos, resguardando en todo momento la integridad física de los marineros presentes en cubierta.
Posteriormente, el Jin Sha emprendió la retirada pero sufrió una avería en el motor que lo dejó a la deriva. La Guardia Costera taiwanesa asistió a los tripulantes facilitándoles 35 raciones de comida caliente y procedió al remolque fuera del perímetro restringido. La embarcación fue entregada sin incidentes a buques de apoyo chinos durante la madrugada siguiente.

Tensión creciente en las jurisdicciones marítimas
El hecho coincide con un incremento en las incursiones de pesqueros e incluso patrulleros de la Guardia Costera de Pekín en zonas bajo administración de Taipéi. De acuerdo con la normativa taiwanesa, las «aguas restringidas» se extienden hasta las 24 millas náuticas desde sus líneas de base, un límite que Pekín desconoce al considerar todo el archipiélago y sus enclaves como parte de su territorio soberano.






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