América Latina

China amplía su influencia tecnológica en Latinoamérica

Inversiones chinas en infraestructuras digitales buscan dominar la gobernanza de Inteligencia Artificial y redes de telecomunicaciones.

China está desarrollando una red tecnológica integrada que incluye centros de datos, servicios en nube y cables submarinos para consolidar su control sobre infraestructuras.
China está desarrollando una red tecnológica integrada que incluye centros de datos, servicios en nube y cables submarinos para consolidar su control sobre infraestructuras.

China está avanzando en la expansión de su influencia tecnológica en Latinoamérica, especialmente en sectores clave como centros de datos, servicios en nube y redes de telecomunicaciones, con el objetivo de fortalecer sus capacidades de Inteligencia Artificial y Defensa. Este proceso se da a través de inversiones estratégicas en infraestructuras digitales que permiten a China consolidar su presencia en la región.

Para lograrlo, Pekín ha impulsado organismos internacionales como la World AI Cooperation Organization y la World Data Organization, con el fin de influir en las decisiones globales sobre gobernanza de Inteligencia Artificial y gestión de datos. Estas instancias buscan establecer reglas y estándares que favorezcan intereses chinos y reduzcan el control de otras potencias tecnológicas.

Empresas como Huawei, iFlytek, Tencent y ByteDance han aumentado significativamente su presencia en países latinoamericanos, especialmente en Brasil, mediante inversiones directas en centros de datos, servicios en nube y plataformas de Inteligencia Artificial. Estas acciones permiten a las empresas chinas acceder a mercados locales y desarrollar soluciones tecnológicas adaptadas a las necesidades regionales. Además, China está construyendo una arquitectura digital integrada que abarca semiconductores, centros de datos y cables submarinos.

Este sistema permite al país controlar infraestructuras críticas y entrenar modelos de Inteligencia Artificial utilizando datos recopilados en América Latina. El objetivo es crear una red tecnológica interconectada que fortalezca la capacidad de China para operar y tomar decisiones en el ámbito digital, incluso en regiones geográficamente distantes.

La Inteligencia Artificial se ha convertido en un eje fundamental de la estrategia de proyección de China en Latinoamérica. Más allá de implementar aplicaciones de Inteligencia Artificial, Pekín busca extender su control sobre las infraestructuras que las sostienen, como centros de datos, servicios en la nube y redes de telecomunicaciones.

El peligro radica en que el dominio de estos activos fortalezca sus capacidades de Inteligencia y Defensa, amplíe su influencia en los ecosistemas digitales de la región y le permita aprovechar datos provenientes de países latinoamericanos para entrenar sus modelos de Inteligencia Artificial.

Además, esto le otorgaría ventajas estratégicas en escenarios de guerra asimétrica o conflictos. 'Construir un ecosistema completo donde se conecta la extracción, transmisión y procesamiento de datos permite al Partido Comunista Chino (PCCh) tanto perpetuarse en el poder como situarse en una posición de ventaja en el ámbito digital', explica Juan Pablo Toro, investigador sénior del centro de estudios chileno AthenaLab, a Diálogo.

A la vez, China busca ejercer influencia en la gobernanza internacional de la Inteligencia Artificial. En julio, 29 países, entre ellos Brasil y Cuba, firmaron un acuerdo para crear la World AI Cooperation Organization (WAICO), impulsada por Pekín. Antes de eso, se había establecido la World Data Organization (WDO), encargada de regular los datos, cuyo consejo directivo incluye a la empresa estatal brasileña Serpro. Según la Jamestown Foundation, la WDO podría funcionar como una plataforma de influencia del Partido Comunista de China vinculada al Frente Unido.

Así, Pekín no solo exporta infraestructura y tecnología, sino que También busca definir los estándares y normas que regirán el ecosistema digital. Esto podría reforzar dependencias tecnológicas difíciles de eliminar, limitar la capacidad de los países latinoamericanos para elegir proveedores alternativos y aumentar sus debilidades en cuanto a soberanía digital. Nube e Inteligencia Artificial: la expansión del ecosimiento Chino

El plan Chino para la creación de conjuntos de datos industriales, lanzado en junio, define los datos como un recurso estratégico tanto para la economía como para la seguridad nacional. Para desarrollar modelos de Inteligencia Artificial, se necesitan volúmenes masivos de información y una capacidad de procesamiento elevada, lo que convierte a la expansión internacional de infraestructuras de nube y centros de datos en un elemento clave de poder estratégico.

La nube no se limita a ser un espacio de almacenamiento; es en realidad la infraestructura fundamental donde se recopilan y procesan los datos, se entrenan los modelos de Inteligencia Artificial y se operan servicios esenciales. 'Los datos son el petróleo de la era actual. A través de ellos no solo se obtiene información, sino que También se alimentan los algoritmos que luego servirán para modelar los comportamientos o preverlos', señala Toro. Huawei es el ejemplo más claro de esta estrategia.

Además de poseer centros de datos en cinco países latinoamericanos, ha reforzado su infraestructura AI Cloud en Brasil y México y ha construido un ecosistema que integra nube, Inteligencia Artificial, big Data y capacitación.

En Argentina, el acuerdo firmado con la cooperativa Agricultores Federados Argentinos (AFA) incluye el empleo de Inteligencia Artificial para facilitar la digitalización y la gestión del sector agropecuario. En Chile, Huawei entrega servicios de IA en la nube a los sectores de energía, telecomunicaciones e industria, y ha incorporado dentro de su plataforma modelos chinos de Inteligencia Artificial desarrollados por DeepSeek.

La estrategia adoptada consiste en brindar a gobiernos, empresas e instituciones servicios en la nube, análisis de datos, Inteligencia Artificial y aplicaciones, todo integrado en una misma plataforma tecnológica. A pesar de los beneficios, esta concentración de funciones clave en un solo ecosistema aumenta la dependencia de proveedores chinos y abre la posibilidad de que Pekín utilice dichos sistemas como herramienta de presión estratégica, mediante el bloqueo de acceso o interrupciones en servicios.

Además, cuanta más cantidad de datos manejen estas plataformas, mayor será el riesgo de que esos datos sean aprovechados para fines estratégicos, incluyendo el entrenamiento de modelos de Inteligencia Artificial.

Los riesgos para la seguridad crecen con el avance en Latinoamérica de empresas chinas clasificadas como sensibles por razones de seguridad. En abril, iFlytek cerró un acuerdo con la empresa estatal brasileña Serpro para desarrollar modelos de Inteligencia Artificial en portugués y ofrecer servicios en la nube. La firma está incluida desde 2019 en la lista de entidades restringidas de Estados Unidos por su participación en el desarrollo de tecnologías de vigilancia empleadas contra la minoría uigur.

Además, Tencent amplió su influencia en la región mediante un pacto con un proveedor brasileño para distribuir su plataforma de nube en América Latina. Su empresa matriz, Tencent Holdings, fue incluida en 2.025 por el Departamento de Defensa de Estados Unidos en la lista de compañías vinculadas al aparato militar Chino. La arquitectura digital de Pekín ha avanzado desde su consolidación en servicios de nube y en Inteligencia Artificial hacia la infraestructura física que sostiene ese ecosistema digital.

Los semiconductores, fundamentales para la Inteligencia Artificial, los sistemas de Defensa y las infraestructuras críticas, ahora son el nuevo pilar de esta estrategia, tal como lo demuestran las negociaciones anunciadas en mayo entre la empresa estatal brasileña Ceitec y la China Global Power Technology para producir chips en Brasil.

Huawei y otras empresas chinas fortalecen presencia en Brasil y otros países latinoamericanos

La iniciativa muestra claramente el interés que tienen las empresas chinas por extender su presencia en un sector clave para la infraestructura digital, la Inteligencia Artificial y diversas aplicaciones industriales y de Defensa.

La fabricación de semiconductores se une a las inversiones en centros de datos y cables submarinos: los chips permiten el procesamiento de información, los centros de datos albergan y entrenan los modelos de Inteligencia Artificial y los cables submarinos transportan cerca del 99 por ciento del tráfico intercontinental de datos. 'Todo lo que tiene que Ver con la transferencia de tecnologías estratégicas siempre implica dimensiones políticas y de seguridad que van mucho más allá del valor técnico o comercial.

Con tecnologías intrusivas, como la nube, los cables y los centros de detrás, se convierten en una mina de información', afirma Toro. Los centros de datos son uno de los pilares de esta estrategia porque concentran la capacidad de cómputo necesaria para entrenar modelos de Inteligencia Artificial. Brasil ha consolidado su posición como el principal mercado latinoamericano para inversiones en centros de datos, incluyendo las empresas chinas, gracias a la disponibilidad de energía y a los incentivos fiscales.

Alibaba está trabajando para ampliar sus centros de procesamiento de datos, especialmente para tareas relacionadas con Inteligencia Artificial, mientras que ByteDance, dueña de TikTok, está construyendo en el puerto de Pecém, en Ceará, el mayor centro de datos de la empresa fuera de China. La presencia Chino en el continente También se extiende a las redes submarinas de telecomunicaciones. HMN Tech (anteriormente Huawei Marine Networks) participa en más del -than por ciento de los proyectos mundiales de instalación de cables.

Entre ellos se encuentra el sistema de Cable submarino Suriname-Guyana, desarrollado por HMN Tech, y el proyecto Fibra Óptica al Pacífico, que une Perú y Bolivia mediante tecnología suministrada directamente por la empresa. El mayor problema para Latinoamérica no está en una tecnología en concreto, sino en la creciente integración de infraestructuras clave dentro de un mismo ecosistema tecnológico dirigido por empresas que operan bajo el marco regulatorio Chino. 'El régimen Chino tiene una visión en la que política, economía, seguridad y tecnología están integradas con un único objetivo', señala Toro.

En contraposición a esta estrategia, los países de América Latina deben fortalecer la protección de sus datos, diversificar sus proveedores y desarrollar capacidades nacionales para mantener su soberanía digital y su autonomía estratégica. [Este artículo fue publicado originalmente en Diálogo Américas]

Los Estados Unidos han emitido una advertencia a los países de Latinoamérica sobre el uso creciente de tecnologías chinas, destacando el riesgo que esto representa para la seguridad nacional. La alerta fue publicada por autoridades estadounidenses y se dirige específicamente a gobiernos regionales que están incorporando equipos o software fabricados en China, especialmente en sectores clave como energía, Defensa y telecomunicaciones.

Se señala que estas tecnologías podrían ser utilizadas para actividades de espionaje, lo cual genera preocupación entre las autoridades locales por la posible exposición de información sensible.

En el caso de Cuba, la expansión de la tecnología solar China ha profundizado aún más la dependencia tecnológica del país. Se han registrado contratos firmados entre empresas chinas y el gobierno cubano para la instalación de centrales solares en diversas zonas del territorio. Estos proyectos, aunque prometen reducir la dependencia energética del carbón, También han generado debates sobre la falta de control tecnológico y la ausencia de mecanismos de auditoría que permitan verificar el origen o el funcionamiento de los sistemas instalados.

Un grupo de expertos en ciberseguridad ha expresado su preocupación Frente a una nueva ley cubana que, al activarse, permitirá la implementación de una vigilancia masiva mediante tecnología China. Según fuentes del sector, esta normativa autoriza el uso de dispositivos y software desarrollados en China para monitorear actividades de ciudadanos, incluyendo comunicaciones personales y movimientos en espacios públicos.

Las autoridades cubanas han justificado la medida como un paso necesario para fortalecer la seguridad nacional, pero los analistas señalan que el uso de tecnología China en este contexto aumenta significativamente los riesgos de filtraciones o acceso no autorizado a datos personales.

La alerta de Estados Unidos se ha difundido en foros regionales y ha sido recibida con atención por varios países latinoamericanos, entre ellos Argentina, Brasil y México. Los funcionarios de estos gobiernos han expresado la necesidad de evaluar cuidadosamente las fuentes de tecnología que adquieren, especialmente cuando se trata de productos fabricados en China. En una reunión reciente, representantes de varios países acordaron establecer un Diálogo para Compartir información sobre el uso de tecnologías extranjeras y sus implicaciones en materia de ciberseguridad y protección de datos.

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