El papel de la defensa como bien público en la Unión Europea
El presidente de Indra, Ángel Simón, afirmó que el sector de la defensa en Europa debería considerarse un bien público y que forma parte de la seguridad común. En su participación en el congreso World in Progress (WIP), celebrado en el Palau de Congressos de Cataluña en Barcelona y que se extenderá hasta este martes, Simón destacó la importancia de reforzar la autonomía estratégica en defensa del continente.
Progresos en la integración europea y gastos en defensa
Simón comentó que la capacidad colectiva europea en materia de defensa y su autonomía en este campo están en constante mejora y que los próximos años serán cruciales para su desarrollo. Europa es actualmente la segunda potencia mundial en gasto en defensa, con una inversión conjunta de más de 400.000 millones de euros anuales. Sin embargo, el peso de esta inversión varía significativamente entre países: Alemania aporta más de 100.000 millones de euros, mientras que España invierte aproximadamente 33.000 millones.
El ejecutivo subrayó que lo ideal sería una política de defensa europea unificada, pero reconoció que ya se ha avanzado en este proceso y que el panorama futuro es alentador. No obstante, también advirtió que la integración depende en gran medida de la fortaleza política de la Unión Europea y lamentó la salida del Reino Unido, que aunque dejó la Unión, sigue formando parte de Europa en términos culturales.
La seguridad como un bien público y la necesidad de autonomía
Simón reiteró que la seguridad abarca múltiples áreas, como la defensa, el espacio, el ciberespacio, las infraestructuras críticas o los medios de pago, entre otros. Por ello, consideró que la defensa debería tratarse como un bien público al mismo nivel que las infraestructuras esenciales o el funcionamiento normal de los servicios y de la sociedad en general.
El presidente de Indra expresó su preocupación por el hecho de que Europa haya delegado durante mucho tiempo la defensa en otras entidades y afirmó que, para cambiar esta situación, es “obligatorio” avanzar hacia una mayor autonomía estratégica. Reconoció que conseguirlo presenta numerosos desafíos, pero consideró fundamental evitar la dependencia excesiva de actores externos, señalando que algunas empresas europeas tienen una capitalización mayor que el producto interior bruto de varios países, creando una dependencia significativa.
Por ello, Simón hizo hincapié en la necesidad de impulsar la autonomía estratégica europea y de buscar las mejores formas de sustituir, de manera rápida y efectiva, aspectos en los que Europa aún carece de soberanía en materia de defensa y seguridad.





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