Nuevo ataque con drones en una refinería en Samara
Las autoridades rusas han informado este viernes sobre un nuevo incidente en el que drones ucranianos atacaron una refinería ubicada en la provincia de Samara. Además, se registraron incidentes en instalaciones en Briansk, donde una empresa de conservas que suministra alimentos para el Ejército ruso fue afectada.
Respuesta de las autoridades rusas ante los ataques
El gobernador de Samara, Viacheslav Fedorishchev, confirmó que la región fue objeto de un ataque con drones, aunque no se proporcionaron detalles adicionales y afirmó que algunas de estas amenazas fueron interceptadas por las defensas aéreas. La refinería, situada en Novokuibishevsk y propiedad de la empresa petrolera estatal Rosneft, ha sido blanco de varios ataques ucranianos en el pasado, siendo el último ocurrido a mediados de agosto. El asesor presidencial ruso para política exterior, Yuri Ushakov, acusó a los socios europeos de Ucrania de desobedecer a Estados Unidos, sugiriendo que estos ataques representan una valentía por parte de Kiev y que probablemente no habrían sido posibles sin su apoyo.
Reacciones oficiales y contexto internacional
Ushakov criticó que, a pesar de las solicitudes del expresidente estadounidense Donald Trump, quien ha pedido cesar estos ataques, las acciones continúan sin cesar. «Han desobedecido una vez más y diría que simplemente le están ignorando», afirmó en una entrevista en la radio estatal rusa Vesti. Las autoridades rusas también han aclarado que estos ataques no comprometen las operaciones de suministro de combustible internas ni los acuerdos internacionales. El Kremlin aseguró que las refinerías ya han reiniciado sus operaciones y que se garantizan las importaciones necesarias.
A principios de este mes, Trump y el presidente ruso Vladimir Putin anunciaron un acuerdo para reanudar los envíos de diésel, previstos al menos hasta abril de 2027. Este acuerdo ha generado descontento en Ucrania, cuyo presidente, Volodimir Zelenski, expresó su oposición y ha sido objeto de presión por parte de Washington para detener estos ataques, limitando además la entrega de armamento y tecnología a Kiev. La medida busca frenar el aumento del precio del diésel y disminuir la inflación, un tema que afecta particularmente sectores como transporte, agricultura y ganadería, especialmente en vísperas de las elecciones de medio mandato en Estados Unidos, programadas para el 3 de noviembre.





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