Roque Alfaro recuerda su etapa en América de Cali y su vínculo con Colombia
Roque Raúl Alfaro, destacado futbolista argentino y campeón tanto de América como del mundo con River Plate, rememoró en una entrevista con Clarín su paso por el fútbol colombiano, específicamente en América de Cali durante los años 1981 a 1983. A lo largo de una carrera que duró 19 años, Alfaro jugó en clubes como Newell’s Old Boys, el Panathinaikos de Grecia, América de Cali y River Plate, donde logró consagrarse con el campeonato local, la Copa Libertadores y la Copa Intercontinental en 1986. Como volante ofensivo de notable pegada, se retiró en 1992 en el club chileno O’Higgins y posteriormente desarrolló una amplia trayectoria como entrenador en divisiones inferiores, destacándose en las canteras de Newell’s y River Plate, formando a jugadores como Lionel Scaloni, Gabriel Heinze y Martín Demichelis.
Sus recuerdos en América de Cali y la relación con los líderes del club
Alfaro rememoró sus inicios en Colombia, donde su vínculo con el club se inició en julio de 1981, cuando fue contratado por 250.000 dólares tras una breve trayectoria en el Panathinaikos, de donde salió debido a problemas con su documentación. Su llegada se produjo por recomendación de Aurelio José “Coco” Pascuttini, defensa central y referente de Rosario Central, quien lo enfrentó como rival en los clásicos rosarinos de los años 70 y en ese entonces era líder en América de Cali. En ese período, Alfaro compartió vestuario con figuras como Willington Ortiz, Anthony de Ávila, Julio César Falcioni, Juan Manuel Battaglia y Gerardo González Aquino, bajo la dirección técnica de Gabriel Ochoa Uribe.
El ex futbolista describió una relación cercana con Miguel Rodríguez Orejuela, entonces jefe del cartel de Cali y propietario del club, asegurando que nunca vio actitudes sospechosas o relacionadas con actividades ilícitas. “Nunca vi cosas raras, la verdad, porque estuve ahí hasta el 83 y el quilombo de los carteles empezó en el 85 cuando apareció Pablo Escobar en Medellín”, afirmó Alfaro. Según su relato, Rodríguez Orejuela asistía a los partidos y a las instalaciones del club con total normalidad, y él nunca se preocupó por indagar más allá de las obligaciones deportivas.
Aspectos económicos y anécdotas personales
En lo económico, Alfaro indicó que en América de Cali percibía un sueldo de 500 dólares mensuales y una prima anual de 40.000 dólares, cifras similares a las que posteriormente recibiría en River Plate. Además, Rodríguez Orejuela solía ofrecer premios adicionales de entre 200 y 300 dólares por partidos considerados importantes, especialmente aquellos contra Millonarios, uno de los principales rivales del club en esos años. Como anécdota, contó que compartía su fecha de cumpleaños, el 15 de agosto, con Miguel Rodríguez Orejuela, y que esa fecha se celebraba en el propio club con distintas festividades.
En una ocasión, Alfaro le pidió a Rodríguez Orejuela la posibilidad de conocer la ciudad, ya que no tenía auto. El dirigente se mostró amable y le invitó a su residencia, una impresionante mansión. Allí, Alfaro seleccionó un automóvil, un Renault 12, y le expresó su deseo de adquirirlo argumentando que así podría desplazarse con tranquilidad. La condición del dirigente fue que, si lograba que su equipo fuera campeón, el auto sería un obsequio. La temporada de 1982 fue exitosa para Alfaro, quien convirtió 16 goles y llevó al América a obtener el campeonato.
Falcao García y su vínculo con River Plate
Años después, en su rol como entrenador de las divisiones inferiores de River Plate, Alfaro mantuvo un contacto cercano con el fútbol colombiano a través de Radamel Falcao García, quien llegó a River con apenas 15 años para realizar una prueba. Alfaro, que entonces entrenaba en las inferiores del club, recuerda que Falcao llegó sin descanso, entrenando junto a futbolistas de entre 18 y 19 años, entre quienes se encontraban figuras como Guillermo Pereyra, Andrés D’Alessandro y Fernando Cavenaghi. Uno de los ejercicios más destacados del joven delantero fue un control de pelota en el que sorprendió a todos, bajando la pelota con la punta del botín tras un saque al aire y calmando el balón con gran destreza.
Un mes después, Falcao disputó un amistoso en San Nicolás, donde convirtió varios goles, lo que llevó a Alfaro a transmitir su entusiasmo al entonces entrenador de River, Américo Gallego. “Este chico es extraordinario”, le comentó, recomendando su debut en el primer equipo en 2005, ya bajo la dirección técnico de Leonardo Astrada. Desde entonces, Falcao García comenzó su exitosa carrera en Europa y en la selección colombiana, consolidándose como uno de los delanteros más destacados del fútbol mundial.





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