La relación diplomática entre la última dictadura militar en Uruguay (1973-1985) y el Estado de Israel estuvo marcada por una alianza estratégica silenciosa enmarcada en la doctrina de la Guerra Fría. Basados en una trinchera ideológica compartida contra el comunismo internacional, ambos gobiernos mantuvieron una cooperación política y de inteligencia que llevó a los representantes israelíes a matizar, silenciar y hasta negar públicamente los episodios de antisemitismo y las violaciones a los derechos humanos perpetradas por las Fuerzas Armadas uruguayas.
Esta compleja trama geopolítica sale a la luz en el libro Israel y las dictaduras en el Río de la Plata, escrito por el historiador uruguayo Gerardo Leibner, docente de la Universidad de Tel Aviv. La publicación, que recopila archivos estatales desclasificados, fue analizada en una nota firmada por el periodista Sergio Israel para el semanario Búsqueda, donde se detallan las gestiones reservadas que realizaron diplomáticos israelíes en Washington para mejorar la imagen exterior del régimen cívico-militar ante las presiones internacionales.
Antecedentes y el rol de las relaciones públicas internacionales
Durante la década de 1970, la dictadura uruguaya enfrentaba un severo aislamiento internacional motivado por las constantes denuncias de torturas, ejecuciones y desapariciones forzadas. En ese contexto, la administración estadounidense de Jimmy Carter comenzó a condicionar su asistencia financiera y diplomática al cumplimiento de los derechos humanos. Ante este escenario, la diplomacia israelí utilizó sus contactos en los medios de comunicación y en el Congreso de Estados Unidos para actuar como un escudo mediático a favor de los militares uruguayos.
A cambio de este respaldo de imagen y de cierta colaboración en inteligencia —donde se registran indicios de cursos dictados por el Mossad en el Servicio de Información de Defensa (SID)—, la embajada de Israel solicitó el apoyo uruguayo en foros internacionales. No obstante, esta alianza implicó contradicciones profundas: para sostener el vínculo con el poder militar, las autoridades diplomáticas debieron acallar denuncias sobre tratos antisemitas hacia detenidos e ignorar discursos con claras simpatías nazis pronunciados por altos mandos del Ejército.
La geopolítica regional y el impacto en América Latina
El comportamiento de la diplomacia israelí en Montevideo no fue un hecho aislado, sino que formó parte de una estrategia continental desplegada en el Cono Sur. Durante el mismo período, Israel estableció lazos cercanos con las dictaduras de Argentina y Chile, considerando que los regímenes autoritarios de la región funcionaban como un muro de contención eficaz frente al avance de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) y la influencia soviética en el continente.
Sin embargo, las alianzas ideológicas terminaron cediendo ante los intereses económicos pragmáticos. A comienzos de la década de 1980, la crisis mundial del petróleo y la necesidad de abrir mercados en el mundo árabe llevaron al Consejo de Seguridad Nacional (Cosena) uruguayo a recalibrar su política exterior. La dictadura uruguaya terminó trasladando su embajada desde Jerusalén hacia Tel Aviv y comenzó a abstenerse en diversas votaciones de las Naciones Unidas, reconociendo incluso el derecho a la autodeterminación del pueblo palestino.
Voces expertas e investigaciones sobre el archivo histórico
El libro de Leibner fue presentado en la Facultad de Humanidades de la Universidad de la República por los historiadores Magdalena Broquetas y Gerardo Caetano, quienes destacaron el valor testimonial de los documentos rescatados del Archivo Estatal de Israel. Según el autor, uno de los hallazgos más reveladores fue comprobar cómo los representantes diplomáticos reforzaron sin querer viejos prejuicios al jactarse de poseer una influencia ilimitada sobre la opinión pública global.
Por su parte, documentos citados en la investigación muestran que diplomáticos de la época registraban en informes confidenciales el carácter «fascista» de ciertos jerarcas castrenses, mientras en sus apariciones públicas rechazaban la existencia de persecución religiosa. Esta doble vara evidenció que la prioridad geopolítica era frenar el aislamiento diplomático mutuo, dejando en un segundo plano la situación de las víctimas de la represión militar.
El legado de la memoria histórica en la agenda diplomática
La reconstrucción de los vínculos de inteligencia y diplomacia durante la dictadura uruguaya aporta un capítulo fundamental para la comprensión de la historia reciente del Río de la Plata. La evidencia documental permite analizar de forma objetiva las decisiones de política exterior tomadas en momentos de quiebre institucional.
El análisis de estos archivos reafirma la importancia de la transparencia y el acceso a la información pública para saldar deudas con la memoria histórica. Comprender las alianzas del pasado resulta indispensable para consolidar una política internacional fundamentada en el respeto irrestricto a los derechos humanos y el derecho internacional.




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