La violencia que azota a la ciudad mexicana de Tijuana volvió a poner en el foco a antiguos integrantes del Cártel Arellano Félix (CAF). En este escenario, la familia de Emilio Valdez Mainero, identificado como exjefe de sicarios de la organización durante la década de los noventa, denunció su desaparición ante la Fiscalía General del Estado de Baja California tras perder contacto con él el pasado viernes 28 de agosto.
De acuerdo con los datos recabados, Valdez Mainero, de 62 años, fue visto por última vez luego de acudir a un restaurante situado en la Zona Río y posteriormente trasladarse al Estadio Caliente para presenciar el encuentro futbolístico entre los Xolos de Tijuana y Pumas. Tras la finalización del partido, sus allegados no volvieron a saber de su paradero, lo que motivó la presentación formal de la denuncia ante la Unidad de Personas No Localizadas.
Antecedentes de violencia y remanentes criminales
El caso se inserta en un contexto de tensiones y hechos violentos recientes que involucran a personas vinculadas con el antiguo cártel fronterizo. Entre los antecedentes figura el homicidio de Juan Antonio Ruiz Rayas, alias El Banano, asesinado el pasado 17 de junio en Tijuana y señalado por investigaciones periodísticas como integrante del CAF e investigado en Estados Unidos por narcotráfico.
Asimismo, entre el 17 y el 18 de agosto, las autoridades localizaron cinco cuerpos abandonados en vehículos en zonas como Hipódromo y Lomas de Agua Caliente. Reportes de inteligencia difundidos por medios locales apuntan a que estos episodios formarían parte de presiones y mensajes intimidatorios atribuidos a células del Cártel de Sinaloa dirigidos contra remanentes del antiguo grupo criminal. Sin embargo, las autoridades ministeriales no han establecido un vínculo directo entre dichos homicidios y la desaparición de Valdez Mainero.

El historial del exoperador en el narcotráfico
Valdez Mainero formó parte de la generación conocida como los narcojuntors y operó dentro del brazo armado comandado por Ramón Arellano Félix durante los años de mayor poder de la organización en la frontera norte. Su captura se produjo en California en septiembre de 1996, lo que derivó en una larga condena en prisiones estadounidenses.
Tras cerca de dos décadas recluido, una modificación en su sentencia emitida por una corte federal permitió su liberación en noviembre de 2015, momento en el cual retornó a Tijuana. A casi once años de haber recuperado la libertad, su nombre reaparece en los expedientes judiciales y policiales, aunque en calidad de persona no localizada mientras continúan las diligencias oficiales.





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