El SoFi Stadium es testigo de una exhibición de poderío estadounidense. Apenas 40 minutos de juego han bastado para que el “Team USA” deje en claro que no tiene intención de ser un anfitrión amable. Con un Christian Pulisic que juega a otra velocidad y un Paraguay que parece superado en todos los sectores, el marcador refleja una superioridad que roza el monólogo.
La Albirroja, que empezó con un susto inicial para el arco local, se desmoronó tras el primer impacto. El fútbol es, ante todo, cuestión de estados de ánimo, y hoy Paraguay está jugando bajo el peso de sus propios errores.
La pesadilla del autogol y el dominio local
A los 6 minutos, la suerte le dio la espalda a los paraguayos. Una arremetida de Pulisic terminó en los pies de Damián Bobadilla, quien, en un intento desesperado por despejar, terminó enviando el balón al fondo de su propia red. Fue el 1-0 que rompió la estructura mental del equipo de Gustavo Alfaro.
Desde ese momento, el partido se convirtió en un monólogo estadounidense. Con triangulaciones rápidas, desbordes constantes por la izquierda y una presión alta que no dejó respirar a la defensa visitante, los locales cercaron a Paraguay. Pulisic, convertido en el director de esta orquesta, ha sido un dolor de cabeza constante para Juan José Cáceres, quien terminó viendo la tarjeta amarilla tras sufrir un “caño” espectacular del capitán norteamericano.
Pulisic y Balogun: el sello del 2-0
Tras un gol anulado por posición adelantada —que sirvió como aviso de que el segundo estaba al caer—, llegó la estocada definitiva. A los 31 minutos, una asistencia quirúrgica de Pulisic dejó a Folarin Balogun de cara al gol. El atacante no perdonó, definió con precisión y puso el 2-0 que parece sentenciar la historia antes del descanso.
Paraguay, que intentó responder con algún disparo aislado de Julio Enciso, se ve desdibujado. Las carencias defensivas son evidentes y la sensación en el estadio es que, si Estados Unidos aprieta un poco más el acelerador, el marcador podría adquirir tintes de goleada histórica.
La crisis albirroja: ¿hay margen para la reacción?
El descanso será un respiro necesario para una Albirroja que necesita, urgentemente, un plan de contingencia. La pausa de hidratación a los 23 minutos mostró a un banco técnico paraguayo preocupado, gesticulando y pidiendo orden ante el vendaval.
Por ahora, el plan de Bielsa —o en este caso, la ejecución del Team USA— es perfecto. Estados Unidos juega solo, presiona en campo contrario y se divierte, mientras Paraguay aguarda el silbatazo que le permita resetear una actuación que, hasta el momento, es una auténtica pesadilla en Los Ángeles. El Mundial ha comenzado, y el anfitrión quiere dejar claro que no es un invitado más.
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